Opinión

Cambian palabras, mantienen hechos

Cambian palabras, mantienen hechos

«No hay por qué hacer ostentación de obscenidades y groserías, pero tampoco se debe esconder lo sucedido, lo dicho en público, en toda su crudeza (...) En el momento presente, asistimos al intento de ridiculizar y deslegitimar todas las instituciones del Estado para mejor allanar, de manera implacable y sin fisuras, el camino al Paraíso, en el que nos quieren sumergir a toda costa»

Se atribuye a Dionisio Ridruejo la idea de que el franquismo era una dictadura mitigada por el incumplimiento, lo cual nacería más de la personalidad colectiva de nuestra gente -más caótica y maleducada que anarquista- que de la naturaleza del régimen. A esto podríamos agregar que, en nuestros días, se agrava la democracia por los mismos motivos (el desorden medra con el garantismo legalista), si bien confieso que la noción y los procesos de cambio en el carácter de los pueblos me tienen perplejo y en duda continua. Unos factores sobreviven; otros, inyectados de forma artificial pero mantenida, modelan sociedades irreconocibles: los actuales suecos, daneses o noruegos con dificultad se identificarían en los feroces vikingos de hace un milenio; los