Opinión

Calmar la tensión en oriente próximo

Calmar la tensión en oriente próximo

Es importante que Donald Trump no contribuya por el momento a incrementar la tensión, como ha dado a entender en su comparecencia

La respuesta iraní al ataque norteamericano que acabó con la vida del general Suleimani parece haber sido relativamente inocua desde el punto de vista militar, pero probablemente lo bastante ruidosa como para que la dictadura de los ayatolás pueda conservar su fachada de solidez ante sus propios súbditos. Una lluvia de cohetes mal dirigidos, técnicamente poco fiables, que no han causado víctimas, le permiten lanzar el mensaje de que se atreven a responder a una operación militar norteamericana extremadamente sofisticada que desde todos los puntos de vista les ha causado un gran daño.

Es importante que el presidente norteamericano, Donald Trump, no contribuya por el momento a incrementar la tensión, como ha dado a entender en su comparecencia. Por supuesto que el régimen teocrático de Teherán puede no darse por satisfecho e intentar en el futuro respuestas por otros medios, por ejemplo a través de ataques terroristas, en cualquier parte del mundo. Pero también es posible que una vez que se han percatado de la desproporción de sus medios respecto a los de Estados Unidos hayan tomado conciencia de que en cualquier escalada deberían tener que aceptar enormes sacrificios y no solamente en el terreno militar.

Pero aún en el caso de que este episodio no pase de aquí, las tensiones en la zona se mantendrán, porque Irán sigue teniendo ambiciones de erigirse como la potencia dominante en la región. Su amenaza de que a partir de ahora no se siente vinculado a ningún compromiso para contener sus planes de dotarse de armas nucleares no debe ser tomada a la ligera y deberá ser contenida por todos los medios posibles. La dictadura iraní haría bien en ser prudente y escuchar las ofertas de negociación que aún tiene sobre la mesa.