Opinión

Bruselas deja en evidencia a Sánchez

Bruselas deja en evidencia a Sánchez

El Gobierno no solo ha cometido graves errores durante los momentos más dramáticos de la pandemia, sino que a estas alturas sigue sin tener un plan

Los datos publicados ayer por Eurostat sobre el impacto de la pandemia en las distintas economías europeas no admiten maquillaje ni lecturas forzadas, porque describen una situación que puede palparse en las calles de cualquier población española. España es el país comunitario más afectado, de lejos, por la congelación de la actividad durante los meses de confinamiento, un desplome económico que, plasmado en la caída del PIB y la destrucción de empleo, solo puede tener una explicación: la gestión que ha llevado a cabo el Gobierno. Si a ello se suma que a estas alturas España es también el país donde la evolución de la enfermedad está más comprometida quedan muy pocos resquicios para entender la actitud complaciente e impasible del Ejecutivo, que parece no haber comprendido la gravedad extrema de la situación a la que se enfrenta el país que entregó la responsabilidad de gobernarlo.

Peor aún -y eso no lo refleja Eurostat en su estadística, de carácter retrospectivo- el Gobierno no solo ha cometido graves errores durante los momentos más dramáticos de la pandemia, sino que a estas alturas sigue sin tener un plan, un rumbo, una idea para sacar al país de la crisis. Las grandes economías de la Eurozona han anunciado ya proyectos novedosos, adaptados a esta situación, para aprovechar el trance y renovar sus estructuras, mientras que el Ejecutivo de Sánchez sigue esperando el dinero que vendrá de Europa, apegado a la vieja narrativa de la moción de censura y con la vista puesta en unos «presupuestos Frankenstein», según la denominación de Pérez-Rubalcaba, pensados no para reactivar la nación, sino para garantizar que Sánchez puede terminar la legislatura, aunque sea sobre los restos de una economía que demanda planes de reconstrucción, no subsidios.

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