Opinión

Bolivia, en el abismo de Evo Morales

Bolivia, en el abismo de Evo Morales

Las protestas y enfrentamientos han causado ya varios muertos

Que la Policía abandone sus obligaciones e ignore a sus mandos es una mala decisión que abre las puertas a todo tipo de desórdenes. La violencia es la peor de todas las opciones en un país democrático, frente a la aplicación de la ley y el respeto de las elecciones, que es la norma que Evo Morales dejó de cumplir hace mucho tiempo. En sucesivas violaciones de la letra y el espíritu de la Constitución, este populista empeñado en crear divisiones étnicas ha cometido todo tipo de tropelías para mantenerse en el poder desde hace más de catorce años. Incluso cuando en un referéndum incontestable los ciudadanos le negaron la posibilidad de repetir indefinidamente mandatos, forzó la ley para volver a presentarse. Las últimas elecciones presidenciales, el 20 de octubre, estuvieron plagadas de irregularidades, especialmente en el recuento, como confirmaron los distintos grupos de observadores internacionales que, dirigidos por la Organización de Estados Americanos, se han comprometido a redactar un informe y esclarecer lo sucedido. Ese expediente ha de ser publicado con urgencia para atajar una situación que amenaza con desbordarse.

Las protestas y enfrentamientos han causado ya varios muertos, balance que se hubiese podido evitar si Evo Morales hubiera accedido a someterse a una segunda vuelta, como prevé la legislación y como aconsejaba el sentido común. Pero para alguien que lleva tanto tiempo encaramado al poder y que se ha acostumbrado a usar y abusar de sus prerrogativas, alguien que ha hecho de su supervivencia política el único de sus objetivos, lo de menos son las consecuencias de su empecinamiento. Aunque acaben sumiendo a su país en un baño de sangre.