Opinión

Bodegón con cacharros

Bodegón con cacharros

«No es extraño que este fuera uno de los cuadros preferidos por don Jorge Guillén: cualquiera de estos cacharros -decía- me invita a tocarlo, “me asegura que es de veras”. Este sencillo bodegón nos transmite el equilibrio y la paz que todos ansiamos. Era esta una gran España y no ha muerto del todo. Una parte de ella sigue estando viva ahí, muy cerca, en el Museo del Prado, en estos viejos cacharros que pintó Zurbarán»

La inmensa riqueza que posee el Museo del Prado tiene el inconveniente de que algunos cuadros poco espectaculares, no muy grandes, pasen inadvertidos para el visitante apresurado, aunque sean auténticas joyas de la pintura universal y expresen lo que antes solía llamarse el «alma de España». Elijo hoy el «Bodegón con cacharros», que pintó Francisco de Zurbarán hacia 1650 y se expone, en el Prado, como parte del legado Cambó. Mide menos de un metro de largo y la mitad, de alto.

Hace años, en su utilísima «Breve historia de la pintura española» -no tan breve, con casi 700 páginas-, señalaba don Enrique Lafuente Ferrari que Zurbarán volvía a ponerse de moda, no por su temática religiosa sino por razones