Opinión

Armas nucleares: lo deseable y lo posible

Armas nucleares: lo deseable y lo posible

Sería mejor que no hubiera armas nucleares, pero hay algo mucho peor que la situación actual: que solo las tuvieran dictaduras como la de China o Irán y que dirigentes sin escrúpulos ni controles democráticos pudieran chantajear al mundo

Las armas nucleares son el instrumento de destrucción más devastador que ha concebido el hombre y su sola mención provoca un temor inmenso, precisamente porque hace ahora 75 años fueron utilizadas por primera y única vez con un resultado bien conocido en término de vidas humanas sacrificadas y de destrucción material. El debate sobre su utilización como mejor medio para poner fin a la guerra proseguirá sin duda durante generaciones, pero no podrá cambiar los hechos. Tampoco desaparecerán de la historia las cuatro décadas en las que la mera existencia de los misiles nucleares por parte de Estados Unidos y de la desaparecida Unión Soviética mantuvieron una situación que fue justamente conocida como el equilibrio del terror y que al mismo tiempo evitó un nuevo conflicto generalizado.

En estos momentos hay varios países del mundo que se han dotado de armas nucleares o de la tecnología para poder fabricarlas. Aunque España no se encuentre entre estos, formamos parte de la OTAN, que incluye en el abanico de recursos de los aliados el uso de distintas modalidades de armamento nuclear. Ahora que Rusia y Estados Unidos están volviendo a discutir sobre los grandes tratados de reducción de armas atómicas lo menos inteligente es frivolizar con algo tan serio. Un mundo sin armas nucleares podría ser deseable, pero es poco realista. La tecnología existe y el mundo previo a su descubrimiento no puede volver, como no regresarían tampoco los tiempos anteriores a la pólvora o la dinamita. Sería mejor que no hubiera armas nucleares, pero hay algo mucho peor que la situación actual: que solo las tuvieran dictaduras como la de China o Irán y que dirigentes sin escrúpulos ni controles democráticos pudieran chantajear al mundo.

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