Opinión

Al final de la escapada

Al final de la escapada

«Las huidas hacia adelante no son infrecuentes en la política española. Sánchez, en apenas 48 horas, se tira en brazos del enemigo (el que hasta entonces lo era) y además confía en que haya terceros que secunden la iniciativa, conociendo que los independentistas saben que es lo que menos les perjudica. Y eso ofrece a Sánchez un aliento que le permite -a costa de España, eso sí- prolongar la escapada hacia ninguna parte»

El título de este artículo proviene, como todo el mundo sabe, de la traducción en la lengua de Cervantes de «À bout de souffle», la conocida película dirigida en 1960 (hace casi sesenta años, que se dice pronto) por Jean-Luc Godard dentro de algo tan francés como la «nouvelle vague», aunque el galardón que mereció -de plata, por desgracia- acabó siendo el de Berlín. El argumento resulta conocido: una batalla contra todo, una fuga. El protagonista, encarnado por Jean Paul Belmondo, roba un coche en Marsella y, con ánimo de cobrar un dinero, se dirige a París, pero por el camino mata a un agente y la policía se pone a buscarlo. Ella, cuyo papel hace nada menos que Jean