Opinión

1-O: privilegios para presos «premium»

1-O: privilegios para presos «premium»

Los condenados por el Tribunal Supremo han accedido a los permisos estipulados en el artículo 100.2 del reglamento penitenciario mucho antes que otros reclusos en segundo grado

Cada vez resulta más evidente que la administración penitenciaria de la Generalitat ha decidido otorgar un trato preferente y privilegiado a los condenados por el golpe del 1-O. Los condenados por el Tribunal Supremo han accedido a los permisos estipulados en el artículo 100.2 del reglamento penitenciario mucho antes que otros reclusos en segundo grado. La media de cumplimiento de condena de los presos a los que se les aplica ese artículo, para que puedan salir a trabajar o a desempeñar tareas sociales, es del 42,22 por ciento, mientras que los separatistas accedieron a este régimen de semilibertad habiendo cumplido menos del 5 por ciento (en concreto, entre el 3,10 y el 4,47 por ciento). Tanto en cifras absolutas como relativas, Junqueras y el resto de los condenados recibieron un trato absolutamente preferente respecto al resto de la población carcelaria, teniendo a sus espaldas los sediciosos delitos más graves que el resto. Con este proceder, propio de un régimen bananero, no es difícil pronosticar cómo serían las cosas en una hipotética república al frente de la cual estuvieran dirigentes del pelaje sectario de Torra, es decir, qué sería de los constitucionalistas y dónde terminarían sus derechos. En este triste caso de los privilegios a los golpistas hay un pecado original, que fue la cesión de las competencias penitenciarias a Cataluña, con el riesgo de que el nacionalismo terminase haciendo con ellas de su capa un sayo; y uno sobrevenido en la sentencia del 1-O, pues el tribunal no atendió la petición de la Fiscalía de que los condenados no pudiesen acceder a permisos hasta haber cumplido la mitad de la pena. Junqueras y compañía lo han hecho con menos del 5 por ciento. Seguramente, y según avance la infame mesa bilateral que Sánchez les ha montado a los separatistas, este privilegio será una broma comparado con lo que nos espera en formato indulto.