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Trump recomienda taparse la cara, mientras él se resiste a hacerlo

Trump recomienda taparse la cara, mientras él se resiste a hacerlo

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han emitido una recomendación para que los estadounidenses utilicen algún tipo de protección

La confusión sobre el uso o no de mascarillas o protectores para tapar la cara, que no pone de acuerdo a la comunidad científica, vive un nuevo episodio en EE.UU. La autoridad médica de EE.UU., los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) emitió este viernes una recomendación para que los estadounidenses utilicen algún tipo de protección textil en la cara ante las evidencias de que hay un porcentaje «significativo» de personas que tienen coronavirus y que no presentan síntomas o que pueden transmitir la enfermedad antes de desarrollar síntomas.

Donald Trump anunció la recomendación al país en su rueda de prensa diaria en la Casa Blanca, donde explicó que puede ser una protección casera, que su uso es «voluntario», que no elimina la obligación de distanciamiento social y que la recomendación no incluye a las mascarillas especializadas -como las N95 o las quirúrgicas-, que deben quedar para el personal sanitario.

En la misma comparecencia, el responsable de Salud Pública de la Casa Blanca, Jerome Adams, reconoció que había habido «confusión» sobre las directivas de si usar o no mascarilla, con el problema añadido de que es un producto que escasea para los sanitarios y que EE.UU., como muchos países, se pelea por importar o acelera su producción. El mismo Adams exigió a los estadounidenses a finales de febrero que dejaran de comprar mascarillas porque no eran efectivas para el público general. Ahora, las autoridades tienen que cambiar el guión -decir que sí son beneficiosas-, pero sin que ahogue todavía más la capacidad de los hospitales y centros médicos de obtener las mascarillas de grado profesional que requieren para su trabajo.

En el cambio de mensaje no ayudó el propio Trump. Acto seguido, el presidente de EE.UU. reconoció que en esa recomendación él no sería ejemplar. «De alguna forma, sentarme en el Despacho Oval tras el bello Resolute Desk -el escritorio presidencial-, llevar una mascarilla mientras saludo a presidentes, primeros ministros, dictadores, reyes, reinas… No sé», dijo. «De alguna manera, no lo veo para mí».

Cuando se le volvió a preguntar sobre el asunto, Trump se justificó en que esta misma semana se ha hecho un test de coronavirus y el resultado fue negativo. «Me siento bien», dijo como explicación, precisamente en contradicción de la recomendación de los CDC (no hace falta tener síntomas para transmitir).

Trump optó por no hacer caso ni a los CDC ni a su mujer, que pidió en un mensaje de Twitter «a todo el mundo» que se tome «en serio el distanciamiento social y el uso de una mascarilla o protección de la cara».

Otras autoridades de EE.UU. sí predicaron con el ejemplo. Jared Polis, el gobernador de Colorado, uno de los estados que se está convirtiendo en un punto caliente de la epidemia, compareció con la boca y la nariz tapada con una tela con el logo de su estado. Su homólogo en Pensilvania, John Fetterman, compartió una foto en redes sociales con una mascarilla casera improvisada.