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Trump provoca el enfado de China al aprobar una Ley de Apoyo a las protestas de Hong Kong

Trump provoca el enfado de China al aprobar una Ley de Apoyo a las protestas de Hong Kong

Trump, el salvador. Muchos funcionarios de Pekín repiten con ironía estas palabras. Y señalan lo que dijo el presidente norteamericano hace unos días en un programa de Fox: "Si no fuera por mí, Hong Kong habría sido destruido en 14 minutos". Era el Trump que se presentaba como gran mediador en los disturbios que llevan golpeando a la ex colonia británica casi seis meses. "Si no fuera por mí, miles de personas habrían sido asesinadas en Hong Kong en este momento... La única razón por la que no ha entrado -el Ejército chino en la ciudad- es porque le he dicho -al presidente Xi Jinping- que eso afectaría a nuestro acuerdo comercial".

Pero la situación ya estaba muy tensa. Pocos días antes de estas declaraciones de Donald Trump, el Senado norteamericano había aprobado la Ley de Democracia y Derechos Humanos de Hong Kong, que establece sanciones a las autoridades chinas responsables de abusos de derechos humanos. Y también amenazaban de revisar el estatus comercial preferencial otorgado desde Washington. Un día después, el Congreso de Estados Unidos ratificó la resolución. Solo faltaba la aprobación final de Trump.

Desde Pekín advirtieron de que si el presidente firmaba esta ley tomarían "fuertes represalias". "Esta ley obvia los hechos y la verdad, emplea un doble rasero e interfiere descaradamente con los asuntos Hong Kong, que son asuntos internos de China. Es una violación grave del Derecho Internacional y de las normas básicas que rigen las relaciones internacionales", aseguraba en un comunicado el Ministerio de Exteriores de China. Confiaban de que con el el avance en las negociaciones para acabar de una vez por todas la guerra comercial, el presidente norteamericano no entorpecería el posible acuerdo con la proclama sobre Hong Kong. Pero se equivocaron.

Este miércoles, Donad Trump promulgó la legislación que podría generar acciones diplomáticas y sanciones económicas contra Hong Kong, ignorando las advertencias de China. "Firmé estos proyectos de ley por respeto al presidente Xi, a China y al pueblo de Hong Kong", dijo Trump en un comunicado de prensa emitido desde la Casa Blanca. "Se ha promulgando con la esperanza de que los líderes y representantes de China y de Hong Kong puedan resolver sus diferencias de manera amistosa, lo que conducirá a la paz y la prosperidad a largo plazo para todos".

Esta ley permitirá a Washington suspender el estatus comercial especial de Hong Kong, basado en una certificación anual del Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre si la ciudad conserva un grado suficiente de autonomía bajo el marco de "un país, dos sistemas". También le dará al Departamento de Estado el poder de sancionar a las personas consideradas responsables de actos que socavan la autonomía de Hong Kong respecto de China continental". Y prohibirá la venta de municiones de fabricación estadounidense, como gases lacrimógenos y balas de goma, a las autoridades de la ciudad.

Desde China han reaccionado furiosos, acusando este jueves desde el Ministerio de Relaciones Exteriores a Washington de "intenciones absolutamente siniestras" y advierten de que "tomarán contramedidas firmes". Antes de la última firma de Trump, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, ya describió está legislación como una "locura que dañará la relación de los países". Y el lunes, previniendo Pekín lo que podía ocurrir, ya convocó al embajador de Estados Unidos en China, Terry Branstad, para advertirle que esta situación constituía una "intromisión en los asuntos internos del país y que tendría consecuencias".

Pero finalmente Trump ha ignorado las advertencias de China tan sólo cuatro días después de que se celebraran en Hong Kong unas elecciones municipales que supusieron un golpe duro que Pekín que aún no ha terminado de asimilar. Porque los partidos prodemócratas arrasaron en las urnas con 388 escaños de los 452 que había en juego en las elecciones a los consejos de distrito. Dejando muy tocado al bando progubernamental.

Tras conocerse los resultados, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Geng Shuang, señaló claramente que todo lo que ha ocurrido en la ex colonia se debe a la injerencia de otros países, como estados Unidos. "El Gobierno chino está decidido a proteger nuestra soberanía e intereses de desarrollo nacionales. Estamos decididos a oponernos a la intromisión extranjera en estos asuntos. Hong Kong es de China y los asuntos de Hong Kong son puramente asuntos internos de China", concluyó Shuang.