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Saúl Craviotto: «Ver cómo ha cambiado el mundo es surrealista»

Saúl Craviotto: «Ver cómo ha cambiado el mundo es surrealista»

El doble oro olímpico y triple campeón mundial de piragüismo da «el salto a la moda» y se convierte en imagen de la campaña «Volvemos Mejores» de Cortefiel

Policía, deportista de élite, «cocinillas» y, ahora también, modelo. Saúl Craviotto (35 años), que se convirtió, sin quererlo, en uno de los protagonistas del confinamiento tras volver a patrullar las calles asturianas durante la crisis provocada por el coronavirus, ha sido elegido como uno de los embajadores de la nueva campaña de Cortefiel «Volvemos Mejores». Un eslogan con el que el doble oro olímpico y triple campeón mundial de piragüismo no puede estar más de acuerdo. «Creo que es así. Por lo menos valoramos de otra manera el día a día y las pequeñas cosas que antes, a lo mejor, no eran tan importantes, o eso creíamos. Se ha demostrado que ni lo económico ni lo material es tan importante como los pequeños gestos», confiesa en conversación con ABC.

El ganador de «MasterChef Celebrity» ha vivido la crisis en primera línea, volviendo a ejercer como policía en un momento en que todas manos eran pocas. Sin embargo, rechaza el protagonismo que recibió tras tomar esta decisión, e insiste: «No me sentí muy cómodo con cómo se enfocó mi incorporación, porque al final es mi trabajo. Yo soy una pieza más de un puzzle enorme formado por compañeros, servicio sanitario, bomberos, personal de limpieza, de supermercados... No lo considero como un acto heroico ni mucho menos, solo fui a trabajar como el resto de compañeros». Sobre cómo vivió la situación desde las calles, recuerda especialmente la sensación general de incertidumbre: «Sobre todo me impresionaba mucho los primeros días, parecía una película ver las calles vacías, ver la gente a cuentagotas, con mascarillas... Pensar en cómo estábamos hacía un mes y ver cómo ha cambiado el mundo era surrealista. La sensación de miedo sí que me dejó marcado, tanto a mí como a mis compañeros».

Saúl Craviotto, de Cortefiel

Cada día en casa le esperaban su mujer, Celia, y sus hijas, Valentina, de 5 años, y Alejandra, de 2. Pasar más tiempo de calidad con ellas ha sido el mayor regalo para Craviotto: «Es muy difícil sacar algo positivo, porque prácticamente todo es negativo, sobre todo por la gente que nos ha dejado y todos los casos que ha habido, pero me quedo con el aprendizaje. En mi caso, he aprovechado para pasar más tiempo con mis hijas. Hacía años que no pasaba dos meses seguidos en mi casa... íbamos muy a tope y darle a la tecla “pause” a veces es bueno. Creo que nos hemos dado cuenta de que a lo mejor hay que bajar un poco la velocidad y llegar hasta donde se pueda llegar».

La cocina ha sido, como no podía ser de otra forma, una vía de escape para el matrimonio. Su mujer, experta en nutrición y gran aficionada a la cocina, ha sido encargada de elaborar los platos más saludables, mientras él -reconoce entre risas- aportaba un extra de calorías con los postres: «A mí me gusta más hacer tartas, bizcochos, platos de cuchara...». Compartirlo con sus seguidores en redes sociales ha supuesto un extra de diversión: «Con el tema de la comida estaban encantados. Hice unos donuts y unos brownies, ¡todo lo menos sano lo he hecho yo! Ha sido divertido, yo me he entretenido y la verdad es que tuvo mucho tirón».

Craviotto, en otra imagen de la campaña «Volvemos Mejores»

Ahora, ya retomados los entrenamientos, y pensando con ilusión, a pesar de la incertidumbre, en los Juegos Olímpicos de Tokio, el piragüista solo ansía volver a abrazar a su familia, de quien le separan casi 800 kilómetros de distancia. Eso sí, aunque con la vista puesta en el futuro, Craviotto recuerda que, en cuanto a la crisis que nos ha tocado vivir, aún hay mucho por hacer: «La situación todavía no está salvada y tenemos que ser inteligentes y solidarios, seguir colaborando en la medida de los posible, con las medidas que podemos tener a nuestro alcance, y tener presente que el virus sigue en marcha y debemos tener mucho cuidado».