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Norbet Hofer: un lobo con piel de cordero

Norbet Hofer: un lobo con piel de cordero

Las conversaciones para la formación de Gobierno comenzarán la próxima semana, pero Norbert Hofer, ex candidato a la Jefatura del Estado y sucesor de Heinz-Christian Strache en la presidencia del Partido de la Libertad (FPÖ), tiene muchas papeletas para convertirse en vicecanciller de Austria. Se ha pasado la campaña haciéndole ojitos a Sebastian Kurz y ensalzando el trabajo de la coalición que su partido hizo saltar por los aires el pasado mes de mayo. Quiere y necesita una segunda oportunidad de Gobierno para el FPÖ y para ello ha mostrado su rostro más conciliador, dejando el discurso nacionalista y xenófobo a Herber Kickl, exponente del ala más radical de esta formación y hombre fuerte en la sombra. Hasta su tono de voz se ha hecho más dulce y serena su eterna sonrisa angelical. En el último duelo televisivo se esforzó tanto en su imagen de cordero condenado injustamente al matadero por la prensa y los partidos de izquierda que casi partía el corazón.

Y, sin embargo, Hofer está anclado en el núcleo duro del partido. Es autor del programa del FPÖ y hace de puente con los círculos más radicales y cerrados, entre ellos la Orden de San Jorge, de la que es miembro de honor, y la muy controvertida asociación Marko-Germania, hermandad que aboga por una "comunidad alemana" y, en consecuencia niega la nación austriaca.

Casado en segundas nupcias y padre de cuatro hijos, Hofer, de 48 años, es ingeniero aeronáutico de formación. Volar es su pasión y aunque tuvo un accidente en su juventud saltando paracaídas, de ahí que camine con bastón, conserva su licencia de piloto. Su carrera política comenzó en 1994, pero su primer escaño en el parlamento nacional lo obtuvo en 2006. Desde 2013 ocupó la vicepresidencia tercera. Muy cercano a Strache, el protagonista del 'Ibizagate', en 2017 entró a formar parte del Gobierno de coalición como ministro de Transporte Infraestructura. Se rodeó de personas de confianza, con probada fidelidad al voto de silencio requerido en las hermandades. Incluyó en su equipo de prensa a Herwig Götschober, miembro de la hermandad de Bruna Sudetia, investigada por textos antisemitas y discografía neonazi. Como jefe de gabinete eligió a René Schimanek, compañero de viaje en los 80 del neonazi Gottfried Küssel, condenado a 10 años de prisión por la negación del Holocausto.

En diciembre del pasado año, Hofer viajó a Moscú para firmar un manifiesto de cooperación con el partido del presidente Vladimir Putin. Su error en política, sin embargo, no fue la firma de ese documento, ni fotografiarse con el húngaro Viktor Orban, pedir un cambio constitucional para instaurar la democracia directa a la Suiza o de sus proclamas supremacistas. De lo que se arrepiente es de haber atacado con dureza a contrincantes políticos olvidando que detrás de cada político hay una persona.