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Nicolas Sarkozy, un ex presidente en el banquillo acusado de corrupción

Nicolas Sarkozy, un ex presidente en el banquillo acusado de corrupción

Por una puerta discreta y con las cámaras mantenidas a distancia por un cordón policial. Con la chaqueta desabrochada, mascarilla y a grandes zancadas. Así llegó a las 13:23 Nicolas Sarkozy a una de las salas más amplias del nuevo Palacio de Justicia de París para ser juzgado por corrupción.

El proceso fue suspendido dos horas después a petición de otro imputado, Gilbert Azibert, de 73 años, que alega problemas de salud. El Tribunal Correccional ordenó que un médico examine si Azibert, cuyos abogados presentaron un certificado médico, está en condiciones de asistir a la audiencia. Decidirán el miércoles si el proceso se suspende, si obligan al acusado a presentarse o si exigen que declare por teleconferencia, lo que su letrado rechaza de plano.

Después de este proceso, a Sarkozy le espera en primavera de 2021 el de la financiación ilegal de su campaña electoral de 2012, en la que fue derrotado por el socialista François Hollande. Aunque él sólo está acusado de superar el límite de gasto autorizado, hay otros 13 procesados acusados de montar una trama de facturas falsas.

El último presidente de derechas está imputado además por "asociación de malhechores, corrupción pasiva, tenencia de fondos libios y financiación ilegal de campaña electoral". Se trata de las elecciones de 2007 que le llevaron al Elíseo tras vencer a la socialista Ségolène Royal.

La investigación de este caso permitió a la policía pinchar el teléfono de Sarkozy. Y descubrir que usaba un móvil secreto para hablar con un único interlocutor, su abogado de toda la vida, Thierry Herzog. Éste había adquirido un móvil de prepago bajo la identidad de Paul Bismuth, un antiguo compañero de estudios.

El auténtico Paul Bismuth, que vive en Israel y trabaja como agente inmobiliario se ha constituido hoy como parte civil. Se estima perjudicado por la publicidad del caso que popularmente es conocido como 'caso Bismuth'.

Sarkozy y Herzog hablan por el móvil secreto de otro procedimiento judicial que iba a ser dirimido en el Tribunal de Casación en febrero de 2014. El ex presidente había recurrido para evitar que sus agendas fueran requisadas en otra investigación, la de las donaciones al partido de la millonaria dueña de L'Oreal, Liliane Bettencourt.

El ex presidente fue absuelto en este último caso. Pero en las escuchas, se oye a Herzog informar a Sarkozy que un tal Gilbert se ha enterado de que el Tribunal de Casación le va a dar la razón. "Tú sabes que se lo ha currado", añade el letrado.

Gilbert Azibert, cuyos abogados han pedido el aplazamiento del proceso, es un magistrado de derechas, hoy jubilado. Cuando 'Sarko' era presidente, fue el secretario general del ministerio de Justicia, "ministro bis" le llamaban. La titular era Rachida Dati. De ahí pasó al Tribunal de Casación donde se sospecha que trabajó en favor del líder conservador.

Abogado y expresidente mantuvieron días después esta conversación:

Herzog.- Le he dicho que tú le recibirías

Sarkozy.- Le haré ascender....

Herzog.- Él me ha hablado de un asunto en Mónaco

Sarkozy.- No te preocupes. Me ocuparé de ello porque voy a Mónaco y veré al Príncipe.

El ex jefe del Estado declaró el viernes pasado en BFMTV: "Azibert nunca obtuvo un puesto en Mónaco. El palacio ha hecho público un comunicado para decir 'Nunca intervino Nicolas Sarkozy' y todos los magistrados [del Tribunal de Casación] interrogados han dicho 'Nunca intervino Azibert'".

El problema para Sarkozy y su abogado Herzog es que una simple promesa u oferta puede constituir delito de corrupción. Por eso, se sientan en el banquillo y la Fiscalía les pide 10 años de cárcel y una sanción de un millón de euros.

Sarkozy es el primer presidente (2007-2012) que se sienta en el banquillo pero no será el primer condenado si es declarado culpable. Su antecesor en el Elíseo, Jacques Chirac (1995-2007), no compareció en razón de su estado de salud pero fue condenado en 2011 en el caso de los empleos ficticios del ayuntamiento de París.