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Maduro acusa al crucero portugués «Resolute» de «un acto de terrorismo» contra un barco venezolano

Maduro acusa al crucero portugués «Resolute» de «un acto de terrorismo» contra un barco venezolano

El naufragio de un navío de la Marina del país sudamericano eleva la tensión entre Caracas y Lisboa

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acusa al crucero portugués «Resolute» de protagonizar «un acto de terrorismo y piratería» contra un barco de la Marina del país sudamericano. La nueva confrontación de Caracas con Lisboa, que sigue a la suspensión de la aerolínea TAP tras permitir viajar al opositor Guaidó, se produce después del supuesto choque entre ambos navíos, lo que habría provocóado el hundimiento de la embarcación venezolana, construida en España, concretamente en San Fernando (Cádiz), hace más de una década.

El incidente se produjo en la isla caribeña de Curaçao, una región autónoma de los Países Bajos y donde el crucero se encuentra atracado, en espera de la investigación que las autoridades locales estudian desarrollar a instancias del requerimiento del propio Maduro.

De acuerdo con las palabras del dictador, el barco de la Marina recibió «un impacto de manera brutal», especialmente porque «el navío portugués que embistió al nuestro es ocho veces más pesado».

El polémico presidente venezolano se permitió establecer una comparación que, a su juicio, retrata los hechos que acontecieron: «Es como si un boxeador de 100 kilos agarrase a un niño aprendiz de púgil y lo golpease».

Más aún, Maduro pone en duda que el «Resolute» sea de verdad un buque que navega por motivos de ocio: «Si realmente fuera un barco de turistas no habría actuado de forma tan agresiva».

En consecuencia, su rotunda conclusión indica: «Las investigaciones continúan. Las autoridades de Curaçao, en cumplimiento de los compromisos internacionales, deben poner en marcha una investigación, informar oficialmente y tomar las medidas oportunas porque fue un acto de piratería internacional».

La intervención del dirigente sudamericano llegó después de la reunión del Consejo de Estado para decretar un paquete de resoluciones que puedan frenar la pandemia del coronavirus. Un contexto en el que igualmente condenó la reciente propuesta de los Estados Unidos para formar un Gobierno de transición en Venezuela.

Fue el Ministerio de Defensa el que llamó la atención sobre el hipotético «hundimiento provocado», cuando dio cuenta del naufragio de un barco de la Marina venezolana en la madrugada del pasado lunes 30 de marzo. La localización exacta corresponde, al parecer, a la isla de La Tortuga, situada unos 185 kilómetros al nordeste de Caracas. Y el navío venezolano se denomina Naiguatá GC-23, que oficialmente realizaba «tareas de patrulla marítima», sin especificar más.

Acto seguido, el citado Ministerio emitió un comunicado en el que subraya: «La acción del navío ‘Resolute’ es considerada cobarde y criminal, pues no atendió al rescate de la tripulación, lo que viola algunas normas internacionales que regulan el rescate en alta mar».

En virtud del lenguaje triunfalista que caracteriza al régimen de Maduro, Defensa manifestó que «el desempeño profesional y valiente del personal venezolano facilitó salvar a los 44 tripulantes».