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Macron firma su polémico proyecto de reforma de las pensiones

Macron firma su polémico proyecto de reforma de las pensiones

La CGT da una cifra de 400.000 manifestantes en París, y la Policía la rebaja a solo 30.000

La reforma del sistema nacional de pensiones sigue su pedregoso curso: huelguistas y manifestantes menos numerosos pero más radicales, cuando el Consejo de Ministros aprobó ayer el proyecto de Ley y Emmanuel Macron, tras rubricarlo, denunciaba «el radicalismo de ciertos bloqueos y actos de violencia».

El proyecto de Ley de reforma del sistema nacional de pensiones confirma la supresión de 42 regímenes especiales, sustituidos por un nuevo sistema único y universal, sin modificar la edad oficial de la jubilación, a los 62 años.

El proyecto comenzará a ser discutido en la Asamblea Nacional la semana que viene. Será un debate largo y tortuoso, que deberá prolongarse hasta finales de la primavera o principios del verano, hasta conseguir establecer el nuevo sistema de financiación del modelo nacional de pensiones.

La CFDT, primer sindicato de Francia, se retiró la semana pasada de las manifestaciones y huelgas. Pero la CGT, el antiguo primer sindicato, radicalizado, federa una coalición de sindicatos minoritarios, hostiles a la reforma.

Ayer, durante la quincuagésimo primera jornada de crisis, la movilización continuó siendo relativamente modesta en hospitales, servicios públicos, trenes, metros y autobuses, en París y en las grandes ciudades de provincias. Según la CGT, en París desfilaron entre 350.000 y 400.000 manifestantes. Cifra muy superior a los 30.000 o 60.000 manifestantes «contados» por el Ministerio del Interior y los analistas independientes. Diferencia de criterio igualmente excepcional con respecto al resto de Francia: la CGT anunciaba más de un millón de manifestantes, en todo el territorio nacional, donde las fuentes independientes solo «contaron» unos 110.000 manifestantes.

Cifras a todas luces muy modestas, en un país de 67 millones de habitantes. Paradójicamente, la escasa participación en las huelgas y manifestaciones da a la contestación un tono «agrio» que coquetea con algunas formas de violencia «soft».

Los sindicatos del sector privado no han participado nunca en las manifestaciones. La movilización en las huelgas a repetición ha caído del 30% al 3 o el 5% en muchos sectores. Pero… tratándose de servicios públicos (ferrocarriles, metro, autobuses, principalmente), una movilización tan modesta continúa creando problemas y tensiones diarias.

Emmanuel Macron confirma su «serenidad» y «determinación», siempre dispuesto a concesiones de «detalle» en varios sectores sensibles, siempre que se respete la esencia de la histórica reforma: suprimir 42 regímenes especiales, sustituidos por un sistema único, universal.

Los sindicatos que abandonaron las protestas, comenzando por la CFDT, continúan negociando con el Gobierno cuestiones esenciales, como sigue siendo la todavía incierta financiación del nuevo modelo nacional de pensiones. Los sindicatos hostiles a la reforma anuncian siempre nuevas manifestaciones y jornadas de protesta, al ritmo de las discusiones parlamentarias, a partir de primeros de febrero.

La opinión pública sigue la «guerra de posiciones» con resignada «angustia», temiéndose que la crisis se prolongue durante semanas o meses, con imprevisibles sobresaltos durante toda la primavera.