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Los europeos en Reino Unido, "al borde del acantilado" por sus estatus de preasentados

Los europeos en Reino Unido,

El final del Brexit no significa el final de las preocupaciones para los europeos que viven en Reino Unido. Apenas diez meses antes de que finalice el periodo de transición que culminará con la salida del país de la Unión Europea de forma efectiva, más de 1,1 millones de personas han recibido un estatus de residencia en el país que las organizaciones por los derechos de los europeos consideran "menos seguro" y que les coloca "al borde del acantilado". Con el Ministerio del Interior gobernado por la ministra Priti Patel, acusada de "sembrar el miedo" y el "abuso" entre su propio personal, crece el temor porque en el futuro se produzca un nuevo 'caso Windrush', en este caso con europeos, que conduzca a deportaciones no justificadas.

Según los últimos datos ofrecidos por el Home Office, 3.107.900 ciudadanos procedentes de los distintos países de los 27 han solicitado el estatus de asentado, que garantiza la residencia permanente y los mismos derechos que cualquier otro ciudadano británico a partir del 1 de enero de 2021. Todo ello sujeto a no abandonar el país durante más de cinco años seguidos y con la condición de haber vivido previamente en Reino Unido durante al menos un lustro. Si no, se recibe el estatus de pre asentado, que sólo se diferencia en el tiempo en el que se puede abandonar el territorio: dos años. Cuando se llegue a los cinco años de residencia se puede solicitar el de asentado, aunque se haya acabado el periodo de transición.

El problema, además de las más de 400.000 solicitudes que el Gobierno admite no haber respondido todavía, es que cada vez se conceden más estatus de pre asentado incluso cuando el individuo tiene derecho al definitivo. "Cerca de un millón de personas han recibido el estatus menos seguro, lo que les hará más difícil permanecer en el país y, por ejemplo, acceder a ayudas sociales, buscar trabajo, alquilar una vivienda o abrir una cuenta en el banco. Hay mucha gente que está aceptando erróneamente el estatus de pre asentado cuando merece el otro, y no se dan cuenta de que se están asomando al borde del acantilado y que deben volver a insistir para no convertirse en el futuro en residentes ilegales en Reino Unido", explica a EL MUNDO Maike Bohn, cofundador del grupo the3million.

Por su parte, desde el Gobierno británico abogan por la tranquilidad y por el compromiso al que han llegado con aquellas personas que lleguen al país desde la UE antes del 31 de diciembre de este año. "Nosotros queremos que los ciudadanos europeos se queden, estamos muy contentos de que más de 2,9 millones de personas ya hayan recibido algún tipo de estatus. Cuando se cumplen los cinco años de residencia pueden pedir el estatus de asentado siguiendo el mismo sencillo proceso que hicieron antes", explica un portavoz del Ministerio del Interior a este periódico sobre un proceso que han completado hasta la fecha más de 190.000 españoles.

A pesar de todo, desde las organizaciones de europeos no se fían, sobre todo por el hecho de que no se vaya a crear un documento físico que pruebe estos derechos. "El hecho de que sea solo digital es una receta para el desastre que causará que cundan la discriminación y la ansiedad. Hay mucha gente que no está hecha a la tecnología, el propio Gobierno admite que el 22% no tiene los conocimientos digitales necesarios para el día a día, y, aunque hay alguna ayuda para el procedimiento, no la van a tener luego cuando necesiten probar que tienen ese documento", añade Bohn, cuya iniciativa cuenta con el respaldo de formaciones políticas como la liberal demócrata.

"A largo plazo, los documentos físicos caduca, pierden validez y pueden ser perdidos, robados o manipulados, por lo que pasarse a visas y documentos de inmigración digitales es un enfoque más sensato. Esto, además, significa que cuando quieran acceder a servicios públicos como el de salud no tendrán que acreditar nada", sostienen desde el Home Office.

"No se dan cuenta de que muchos europeos están teniendo problemas para solicitar el estatus o directamente para enterarse de que tienen que hacerlo, pues algunos creen que no lo necesitan al tener un permiso de residencia permanente o estar casados con un británico. Si el Gobierno falla en su misión de llegar aunque sea a un mínimo porcentaje de la población, eso significará la miseria para decenas, sino cientos, de miles de personas", apunta el activista.