Mundo

Los apestados de Hubei: los habitantes de la zona cero del virus sufren los prejuicios del resto de China

Los apestados de Hubei: los habitantes de la zona cero del virus sufren los prejuicios del resto de China

Hace unos días, José María, un español que lleva dos meses encerrado en su casa de Jingmen, en la provincia china de Hubei, hablaba de lo primero que haría tras recobrar la libertad. "Sentarme en un banco en medio de la calle y ver a la gente pasear", decía. Y eso es exactamente lo que hizo el miércoles. Después, salió a comprar al mercado con su mujer y sus dos hijos. Al fin, la cuarentena había terminado.

Tuvieron que pasar unas horas para que la bofetada de realidad volviera a Hubei. Por un lado, hay decenas de millones de personas que ya son libres. Pueden salir de casa y moverse a otras ciudades. Salvo en la capital de esta provincia, en Wuhan, que tendrán que esperar hasta el 8 de abril. La carga de ser la zona cero del coronavirus aún pesa demasiado. Por otro lado, los habitantes de Hubei llevan también una mochila bastante pesada: la de los prejuicios del resto de China. Y la de sus propios miedos.

"Ahora, cuando alguien tose por la calle, todos entramos en una especie de situación de pánico. Y muchos vuelven corriendo a sus casas. Es todo muy raro", relata José María. "También estamos leyendo muchos comentarios en redes sociales y en las noticias que dicen que nos quedemos aquí, que no viajemos porque vamos a contagiar al resto del país. Piensan que aún podemos estar infectados. Mucha gente ni siquiera se fía de los datos del gobierno. Creen que el coronavirus sigue en nuestras calles, en nuestras casas y ese estigma va a ser difícil de quitar".

José María tiene razón. Los habitantes de Hubei tardarán en quitarse el estigma de ser portadores del Covid-19. Si no, que se lo pregunten a aquellos que esta mañana han intentado cruzar a la provincia de Jianxi. Los vídeos que han circulado por Weibo -el Twitter chino- describen perfectamente la situación: peleas, insultos y gritos.

Todo empezó en el puente que separa la ciudad de Xiaojiang (Hubei) y la de Jiujiang (Jiangxi). Allí aún permanecían las barricadas que se levantaron cuando se decretó el cerrojo de Hubei en enero y que aisló a más de 56 millones de personas. Lo más llamativo es que todo ha comenzado por un enfrentamiento entre los policías locales de ambas provincias. Unos pedían que se quitaran las barreras porque el gobierno chino ya permitía circular a los habitantes de Hubei. Pero, los agentes de Juijiang, se negaron. No querían dejarlos pasar. Entonces ha empezado una pelea que ha terminado con dos policías de Hubei detenidos.

Una escena que recordaba a esas imágenes que vimos hace dos meses en varios pueblos, cuando los vecinos se convertían en improvisados vigilantes en las entradas y salidas, armados con palos de escoba y rastrillos, para evitar que nadie se escapara de la cuarentena. Ahora, todos aquellos residentes en Hubei -salvo los de Wuhan- que tengan en su móvil la aplicación de salud con el código verde -no presentan síntomas, ni han estado expuestos en alguna zona de riesgo de contagio o cerca de una persona infectada en los últimos 14 días-, en teoría podrán moverse con libertad. Si les dejan.

Precisamente, la falta de esa aplicación es el motivo que apuntan algunos medios chinos por el que se desencadenó la pelea entre los policías. A medida que transcurría la discusión, muchos residentes de Xiaojiang se acercaron al puente con la intención de cruzar. "Hubei en la lucha", gritaban. Empezaron las protestas de estos ciudadanos. Incluso volcaron algún coche de la policía de la localidad vecina. Pero, también, decenas de habitantes de Jiujiang acudieron para evitar que sus vecinos de Hubei llegaran hasta su ciudad. Un enfrentamiento que ha durado hasta el mediodía, protagonizando un acontecimiento inaudito hasta ahora en China.