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Liberado el funcionario del consulado británico en Hong Kong detenido en China

Liberado el funcionario del consulado británico en Hong Kong detenido en China

Simon Cheng, de 28 años, ha estado confinado 15 días en un lugar secreto y sin acceso a un abogado porque, según la Policía china, visitó a una prostituta, una acusación que la familia niega

Tras 15 días detenido en un lugar secreto y sin acceso a su familia ni a un abogado, ha sido liberado el joven funcionario del consulado británico en Hong Kong arrestado por la Policía china en un viaje a la vecina ciudad de Shenzhen. En un mensaje en Facebook, así lo han confirmado sus familiares, que han agradecido el apoyo recibido pero han pedido «algún tiempo para descansar y recuperarse», por lo que «no darán ninguna entrevista de momento».

Cheng, ciudadano hongkonés de 28 años, se encarga del comercio y las inversiones en el Desarrollo Internacional Escocés dentro del consulado británico. Según informa el portal de noticias Hong Kong Free Press, el día 8 cruzó el paso de Lo Wu (Luo Hu) para asistir a un evento de negocios en Shenzhen. Aunque Hong Kong es parte de China desde su devolución por el Reino Unido en 1997, su estatus como región administrativa especial le permite tener una frontera y su pasaporte propio, así como otras competencias dentro del principio «un país, dos sistemas».

En teoría, Cheng tenía previsto regresar ese mismo día a bordo del tren de alta velocidad, que tiene dicha aduana en la estación de Kowloon Oeste, dentro de la propia ciudad de Hong Kong y a unos 30 kilómetros de la línea divisoria con el continente. Pero el funcionario «desapareció» después de enviarle un mensaje a su novia diciéndole, según han recogido algunos medios, que estaba a punto de cruzar la frontera y que rezara por él.

Después de que la familia denunciara que estaba retenido en China, el periódico «Global Times», altavoz del Partido Comunista, confirmó el miércoles su «detención administrativa» durante 15 días por haber «solicitado los servicios de una prostituta». Con evidente cinismo, su editor tuiteaba que la Policía no había avisado a la familia por expreso deseo del detenido, pero la diplomacia británica y los medios occidentales le habían «arruinado» la vida al desvelar su desaparición. Por venir de un régimen autoritario donde imperan la propaganda y la represión de los disidentes, la familia de Cheng ha refutado la acusación como si fuera poco más que una broma de pésimo gusto.

A la espera de que se aclare el caso, está por ver el motivo de la detención y dónde ocurrió exactamente. Si fue en la aduana de la estación de Kowloon Oeste, añadirá aún más críticas a este puesto fronterizo de la Policía china dentro de la ciudad. Y será un motivo más para que sigan las protestas contra la ley de extradición a China, suspendida pero no retirada. El temor a la pérdida de libertades y el miedo a ser juzgados en los tribunales chinos, que están al servicio del régimen, han desatado la mayor crisis política en la excolonia británica, que dura ya dos meses y medio.

El arresto de Cheng se suma al secuestro en 2015 de varios libreros de Hong Kong críticos con Pekín, que luego aparecieron en la televisión estatal china «confesando sus delitos», y a la detención de dos canadienses como represalia por el «caso Huawei». Cada vez que el régimen chino tiene problemas con algún lugar, se «pierde» uno de sus ciudadanos.