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Las pruebas entregadas en La Haya confirman que Óscar Pérez y sus compañeros fueron ejecutados pese a que no dispararon un solo tiro

Las pruebas entregadas en La Haya confirman que Óscar Pérez y sus compañeros fueron ejecutados pese a que no dispararon un solo tiro

Las nuevas pruebas aportadas por dirigentes opositores al Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya incluye "elementos probatorios" que confirman que ni el policía rebelde Óscar Pérez ni ninguno de los integrantes del grupo masacrado de El Junquito "ejecutó ni un solo disparo contra los militares, policías y colectivos civiles (paramilitares) que los asediaban el 15 de enero de 2018".

Así lo ha confirmado el ex parlamentario Wilmer Azuaje, quien junto al diputado Franco Casella, presidente de la subcomisión de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional (AN), acudieron hoy a la capital holandesa para entregar más de 400 fotografías inéditas, vídeos y varios informes trascendentales, como el que confirmaría que los asesinados no se defendieron. Las pruebas entregadas fueron realizadas por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), al que también pertenecía Pérez. El famoso inspector y piloto llegó a dirigir las operaciones aéreas de este cuerpo policial, además de convertirse en su emblema al interpretar la película 'Muerte suspendida', realizada para enaltecer las labores policiales.

"A los asesinados se les hizo la prueba del ATP (parafina) y salió negativa, no había pólvora en sus cuerpos. Ellos nunca dispararon sus fusiles, incluso tienen las 30 municiones completas más una en la recámara", precisó el ex diputado Azuaje, quien estuvo encarcelado ilegalmente durante más de 400 días en la siniestra sede de la policía política venezolana en El Helicoide, incluso encadenado durante un tiempo a una tubería.

"Llegó la hora de que el mundo se pronuncie a favor de todos los venezolanos. Solos no podemos", subrayó Azuaje tras presentar las nuevas pruebas, que se adjuntan a las causas ya interpuestas por la diputada Delsa Solórzano, que encabezó la investigación en 2018 en el Parlamento democrático, y por la fiscal rebelde Luisa Ortega.

"Estas pruebas demuestran de forma clara y contundente que en El Junquito hubo una masacre contra quienes reclamaban una Venezuela libre. Fueron ejecutados con tiros de gracia. No aceptaron su rendición", pormenorizó Casella, exiliado hoy en Madrid. "No pueden quedar en el olvido aquellos que dieron la vida por la libertad y por Venezuela", añadió.

La exclusiva publicada por CRÓNICA el pasado domingo ha conmocionado a Venezuela, donde existe un clamor general en contra de las ejecuciones extrajudiciales, convertidas en política habitual según los informes de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, las ONG locales y la propia AN. "Óscar Pérez y sus compañeros fueron ejecutados por la dictadura. Fueron presentadas ante el TPI las pruebas. Esos delitos no prescriben. Seguiremos luchando para hacer justicia para nuestros mártires, su sacrificio no será en vano", expresó Juan Guaidó, presidente encargado del país por la AN.

"La masacre de El Junquito no es más que la punta del iceberg, porque lo que pasa hoy en Venezuela es un extermino", concretó el diputado exiliado Winston Flores.

"Los crímenes de lesa humanidad perpetrados por Maduro y la narcotiranía no impidieron que ese régimen alcanzara un puesto en Comisión de Derechos Humanos de la ONU. ¿Van a rectificar ese descomunal error? Deberían hacerlo por la memoria del héroe Óscar Pérez y sus compañeros del Junquito", recordó Antonio Ledezma, ex alcalde de Caracas, antiguo preso político y hoy exiliado en Madrid.

A través de portavoces extraoficiales, el chavismo ha intentado acusar de terroristas a los siete "libertarios" ejecutados, incluso asegurando que los asediados dispararon y mataron a un paramilitar durante la Operación Gedeón (destructor en hebreo), como fue bautizada por las fuerzas gubernamentales. Se trata de Heiker Vásquez, líder del colectivo Tres Raíces, uno de los grupos del bastión revolucionario del caraqueño barrio del 23 de Enero, quien aseguran acudió hasta el asedio para negociar con Pérez.

Tanto las pruebas recogidas por la fiscal rebelde como por el Parlamento democrático sostienen que el paramilitar fue víctima de "fuego amigo", incluso por la trayectoria de la bala que le mató. Más tarde se supo que Vásquez era uno de los jefes de las Fuerzas Especiales de la Policía (FAES), acusadas por Naciones Unidas de ser los "batallones de exterminio" que se han cobrado la vida de miles de personas en ejecuciones extrajudiciales desde que fueron creadas por orden de Maduro en 2017. El fallecido usaba dos identidades distintas.