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La Venezuela profunda protesta en las calles contra el desastre nacional

La Venezuela profunda protesta en las calles contra el desastre nacional

El penúltimo cacerolazo del lunes de protestas retumbó en los tímpanos del general Justo Noguera, gobernador del estado Bolívar (fronterizo con Brasil), y de candidatos chavistas para las elecciones parlamentarias programadas por Nicolás Maduro para el 6 de diciembre. Ajenos a la realidad nacional, los dirigentes revolucionarios ocuparon la cancha Bicentenario de Upata con su habitual corte, dispuestos a escenificar un acto electoral.

No hubo bienvenida, sino todo lo contrario. El acto proselitista acabó antes de lo prevista por la presión popular. El desespero nacional animó el sonido metálico y las consignas contra el "hijo de Chávez" en el sexto día de rebelión de la Venezuela profunda, harta del desabastecimiento crónico de gasolina, las fallas continuas en el servicio eléctrico, los cortes en el suministro de agua en el 90% de los hogares y la falta de gas, que ha obligado a miles de familias a volver a cocinar con leña.

Y todo ello cuando el salario mínimo y las pensiones de los mayores no alcanza ni siquiera un euro al mes. Hoy se necesitan casi 10 salarios mínimos para comprar en Venezuela un kilo de carne, otro de pollo, un cartón de 30 huevos y un kilo de arroz.

El Observatorio de Conflictos documentó 76 protestas en 19 de los 23 estados del país sólo este lunes. En isla Margarita, que fuera un paraíso turístico en los buenos tiempos, clamaron por la sed de agua y gasolina. En Punto Fijo, a unos pocos kilómetros de una de las mayores refinerías de gasolina del continente, se peleaban por el combustible en las estaciones de servicio. En Cumaná quieren gas y en San Mateo, como les falta de todo, gritaron pidiendo libertad.

Incluso medio centenar de reclusos del centro de detención de Cabimas, en el estado petrolero del Zulia (fronterizo con Colombia), salieron a la calle para protestar que los agentes impiden que sus familiares les proporcionen agua, comida y medicinas. "Se nos están violando los principios básicos y elementales", reclamó uno de los presos a través de un vídeo colgado en redes sociales.

"Encontrémonos en las calles, con las medidas de protección necesarias, para seguir ejerciendo nuestras libertades y peleando por nuestro derechos", exhortó Juan Guaidó, presidente encartado reconocido por 60 democracias occidentales y de la región.

"Las protestas que hemos visto en los últimos días son la respuesta de un país que se niega bajo la sumisión y miseria de Maduro. Es la presión interna, y su sincronía con la presión internacional, la que nos permitirá acorralar a la dictadura y forzar una transición", subrayó Julio Borges, canciller de la presidencia encargada.

Fue el estado llanero de Yaracuy, otrora chavista, quien la semana pasada se hartó del desastre nacional y tomó las calles. Como si de un efecto dominó se tratara la epidemia de la protesta corrió de municipio en municipio, incluso en uno de ellos, Bruzual, los protestantes quemaron parte de la Alcaldía y desarmaron a los militares. Más de 30 personas fueron detenidas y en su mayoría permanecen en dependencias policiales, según los primeros informes de la ong Foro Penal. A varios de los detenidos se les acusa de incitar al odio por protestar en la calle.

"Continúan redadas en Yaracuy contra la población de los pueblos que han protestado. Persiguen además a todos los miembros de organizaciones de defensa de los derechos humanos. Yaracuy es la prueba de la verdad contenida en el Informe de la Misión de Naciones Unidas", denunció el obispo Víctor Hugo Basabe, una de las voces de la Iglesia Católica más crítica contra los abusos de la revolución. En el informe de la ONU se señalaba al propio Maduro y a sus dos generales favoritos por crímenes de lesa humanidad.


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