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La Dirección Religiosa denuncia el célebre ojo turco por superstición

La Dirección Religiosa denuncia el célebre ojo turco por superstición

Uno de los souvenirs más famosos de Turquía está en la mirilla de sus autoridades religiosas. Una pieza circular, habitualmente de cristal, cuyos círculos concéntricos azules y blancos lo asemejan a un ojo. Protagonista habitual de los dinteles de este rincón del mundo, pero trasladado a otros en forma de llaveros, collares y hasta pegatinas. Popularizado como 'ojo turco', en turco nazar boncugu, y repudiado recientemente por la autoridad religiosa, por considerarlo contrario a la ortodoxia islámica.

En una fetua o edicto religioso, la Dirección de Asuntos Religiosos (Diyanet), dependiente de la Presidencia turca, ha decretado la prohibición de tamaña pieza, fuertemente arraigada en la idiosincrasia turca. Su justificación es que este símbolo, considerado durante milenios un instrumento de protección frente al mal de ojo, contradice los principios islámicos por poner, por encima de las creencias coránicas, la de la superstición.

"En nuestra religión, las actitudes, comportamientos y creencias que atribuyen la máxima influencia a cualquier otra cosa que no sea Dios están prohibidos. Por esta razón, no está permitido usar amuletos del mal de ojo y cosas similares alrededor del cuello, o en cualquier lugar, con el propósito de beneficiarse de ellos", indica el edicto de la Diyanet, una de las instituciones más influyentes en Turquía, con un presupuesto superior incluso al de algunos ministerios.

Aparte de gestionar las más de 80.000 mezquitas del país, entre ellas la Gran Mezquita de Santa Sofía -tras la sentencia judicial que permitió su reconversión-, la Diyanet ofrece un servicio que aclara dudas religiosas de los fieles. Son los ulemas, estudiosos de la religión a sueldo del Estado, quienes se encargan de redactar las respuestas. En ocasiones, sus sentencias se convierten en fetuas que, si bien no tienen validez jurídica, sí pueden influir en la comunidad de fieles.

Algunas de sus decisiones han soliviantado la sociedad turca. En 2016, la institución que dirige Ali Erbas concluyó que ciertas actitudes durante el cortejo, antes del matrimonio, contradecían el Islam. "En ese período, no es inconveniente que las parejas se reúnan y hablen para conocerse, considerando su privacidad; sin embargo, podría haber incidentes no deseados [...} como coquetear, convivir o estar solos [...]. Fomenta el chisme y el darse la mano, algo que el Islam no lo permite", escribió.

Más de 5.000 años de antigüedad

En este último caso, la Diyanet ha señalado un símbolo con más de 5.000 años de antigüedad y presente, de una u otra forma, en casi todas las civilizaciones. Su uso como amuleto se atribuye a la necesidad de acabar con el mal invocado por una persona envidiosa usando su mirada. En el caso del ojo, se cree que la pieza se trata de una herencia de la tradición egipcia, el ojo del dios Horus, aunque los colores azulados pueden apelar, según expertos, a la tradición túrquica Selyúcida.

En Turquía, como en muchos sitios del mundo, religión y tradición preíslámica se han entrecruzado durante siglos hasta sedimentar en el talante actual, con una base de creencias sufíes alejadas de la ortodoxia oficialista. En este sustrato han florecido decenas de creencias heterodoxas, muchas de tipo supersticioso. En el caso de lugares de mayoría musulmana se conocen tanto el nazar turco como la mano de Fátima magrebí, así como la creencia en unos espíritus demoníacos llamados jin.