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La cúpula chií de Irak pide al Gobierno que atienda las demandas de la calle

La cúpula chií de Irak pide al Gobierno que atienda las demandas de la calle

El cuarto día de protestas en el país en contra de la corrupción y el desempleo coincidió con el viernes de oración y la máxima autoridad religiosa chií dedicó su sermón a las movilizaciones que estallaron el martes en Bagdad

Cuando el ayatolá Sistani habla, Irak escucha. El cuarto día de protestas en el país en contra de la corrupción y el desempleo coincidió con el viernes de oración y la máxima autoridad religiosa chií dedicó su sermón a las movilizaciones que estallaron el martes en Bagdad, que ya han costado la vida al menos a cuarenta personas y dejan más de mil heridos. Sistani dirigió sus críticas a un Gobierno que «debe mejorar los servicios públicos, suministrar empleos a los que no lo tienen, evitar el clientelismo en el sector público y terminar con la corrupción» y denunció los «ataques inaceptables contra manifestantes pacíficos y también contra policías».

Este religioso de 89 años fue quien logró movilizar a la mayoría chií del país en 2014, con una fatua en la que llamó a tomar las armas y hacer frente al grupo yihadista Estado Islámico (EI) cuando se dirigía a Bagdad. En los últimos años se han repetido movilizaciones a lo largo del país con similares reivindicaciones, aunque no de esta intensidad, y Sistani advirtió que «aunque las protestas cedan por un tiempo, reaparecerán y serán aún más fuertes y más multitudinarias» por lo que urgió a formar «un comité formado por tecnócratas independientes» capaces de atender con rapidez las exigencias de la calle.

El aviso llegó directamente desde Kárbala a las calles de una capital en la que, pese a estar en vigor el toque de queda, se produjeron de nuevo choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Hubo menos gente que en los días anteriores, pero se mantuvo el pulso al Gobierno de Adel Abdul Mahdi, que está a punto de cumplir su primer año al frente del país. El primer ministro dirigió un discurso a la nación la noche del jueves en el que lamentó no disponer de «soluciones mágicas» para unos problemas que ha heredado de las administraciones anteriores. Prometió reformas, sin concretar nada, y sugirió a los manifestantes que «deberíamos devolver la vida normal a las ciudades y respetar la autoridad de la ley».

Hasta ahora sus únicas medidas han sido represivas y Abdul Mahdi se enfrenta a su primera gran crisis a base de toques de queda, el corte del servicio de internet y el despliegue de las unidades de élite antiterroristas, que tienen luz verde para emplear fuego real contra los manifestantes. El discurso nocturno del primer ministro, algo que no había hecho en todo el tiempo que lleva en el cargo, quedó eclipsado cuando llegó el sermón de Sistani, cuyas palabras sí son órdenes en las calles.