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Kim Jong-un da la bienvenida a Biden llamando a EE.UU. su «mayor enemigo»

Kim Jong-un da la bienvenida a Biden llamando a EE.UU. su «mayor enemigo»

En el VIII Congreso del Partido de los Trabajadores, el dictador de Corea del Norte promete más armas nucleares si el nuevo presidente no desbloquea el diálogo

Tras entonar un inusual «mea culpa» al reconocer el fracaso económico de su último plan quinquenal, el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, vuelve por sus derroteros habituales con una advertencia atómica al próximo inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden. Cuatro días después de inaugurar el VIII Congreso del Partido de los Trabajadores, Kim por fin se ha referido este sábado a Estados Unidos y lo ha hecho en los términos de siempre, llamándolo su «principal enemigo».

El caudillo norcoreano da así la bienvenida a Biden, quien tomará posesión del cargo el día 20 de este mes. «Deberíamos poner el foco de la actividad política exterior en contener y dominar a EE.UU., el obstáculo fundamental para el desarrollo de nuestra nación y nuestro principal enemigo», leyó Kim su informe ante los delegados del Congreso, según informa la agencia norcoreana de noticias KCNA. Además, anunció la ampliación de su arsenal nuclear y de su poderío militar porque, a su juicio, «la verdadera naturaleza de la política de EE.UU. contra Corea del Norte nunca cambiará, esté quien esté en el poder».

Negociaciones estancadas

Aunque Kim y Trump protagonizaron entre 2018 y 2019 tres cumbres históricas gracias al «deshielo» iniciado por el presidente surcoreano, Moon Jae-in, sus negociaciones de desarme nuclear están estancadas y no parece que Biden las vaya a desatascar. El presidente electo de EE.UU. ya ha prometido que, sin condiciones previas, no se reunirá con Kim Jong-un, a quien ha llamado «matón» y «dictador». En respuesta, Kim le exige que «la clave para establecer nuevas relaciones» entre ambos países «reside en la retirada de la política hostil de EE.UU.», recoge la agencia surcoreana Yonhap.

Hasta que eso ocurra, vuelve a abogar por el desarrollo de su programa nuclear y la mejora de sus misiles de alcance medio e intercontinentales, que tienen a Japón y EE.UU. en el objetivo. «Es necesario fabricar armas atómicas más pequeñas, ligeras y tácticas y seguir impulsando la producción de cabezas nucleares supergrandes», ordenó el joven dictador. Entre sus objetivos, destacan la construcción de un submarino nuclear y de misiles intercontinentales que puedan ser disparados desde lanzaderas móviles o incluso bajo el agua, así como cohetes hipersónicos y satélites militares de vigilancia.

Algunos puentes

A pesar del belicismo de su discurso, aseguró que Corea del Norte no usaría dichas armas a menos que fuera atacada por «fuerzas hostiles». De igual modo, intentó recuperar el diálogo con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, también interrumpido desde el fracaso de la cumbre con Trump en Vietnam en febrero de 2019.

Hace cinco años, cuando Kim Jong-un retomó los congresos del Partido, que no se reunían desde 1980, permitió la entrada de 130 periodistas extranjeros, entre ellos el corresponsal de ABC. Aunque solo un puñado pudieron acceder al congreso un día, y por unos pocos minutos, anunció ante sus casi 3.500 delegados la política «Byongjin» de desarrollo económico y nuclear. Este año, y con el país más cerrado que de costumbre por el coronavirus, ha reconocido su fracaso por el impacto de los tifones e inundaciones que han destrozado los cultivos y de la pandemia, que ha cortado el comercio con China que había traído cierta mejora económica.

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