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Italia se prepara para suspender el pago de hipotecas por el coronavirus

Italia se prepara para suspender el pago de hipotecas por el coronavirus

Un día después de que Italia decretara el aislamiento de todo el país y restringiera la libertad de movimiento de 60 millones de personas, las regiones del norte de Italia, las más afectadas por la epidemia, solicitaron al Gobierno central adoptar medidas radicales para tratar de contener la difusión del coronavirus, que ya deja 631 muertos. Los alcaldes y presidentes de Lombardía y Véneto, ambas gobernadas por la Liga, pidieron el cierre del transporte público y de todas las actividades comerciales en sus territorios, excepto farmacias y supermercados.

La emergencia sanitaria ha contagiado también a la economía. El Gobierno se prepara para aprobar el miércoles un nuevo paquete de medidas urgentes por valor de 10.000 millones de euros que contempla la suspensión del pago de hipotecas hasta 18 meses, según adelantó la subsecretaria de Economía, Laura Castelli. El Ejecutivo estudia, además, medidas específicas para los autónomos y las familias que han tenido que hacerse cargo de sus hijos durante las horas lectivas, como consecuencia del cierre de los colegios hasta el 3 de abril.

Italia decretó además el cierre de cines, teatros o museos para evitar la aglomeración de personas, pero autorizó la apertura de los centros comerciales durante los días laborales, así como de bares y restaurantes hasta las seis de la tarde, con la condición de que se respete al menos un metro de distancia entre clientes. Una solución que las regiones más castigadas consideran insuficiente. "Salgo preocupado. Hemos traído la voz de quien pide medidas drásticas pero la respuesta ha sido 'no'. La incertidumbre es total", afirmó el líder de la Liga, Matteo Salvini, que se hizo portavoz de los gobernadores del norte durante la reunión que mantuvo con el primer ministro, Giuseppe Conte.

De norte a sur, las calles del país amanecieron este martes desiertas. El transporte público permanecía abierto pero el metro y los autobuses que atraviesan el centro de Roma viajaban vacíos. Están prohibidos los desplazamientos, excepto por causas laborales, emergencias o motivos de salud. Aunque las autoridades recomiendan permanecer en casa y salir sólo cuando sea imprescindible. En Termini, la principal estación de trenes de la capital, no había controles policiales como el día anterior, pero quienes deciden partir deben llevar consigo una auto-declaración firmada que justifique el viaje, y que puede ser requerida en cualquier momento. La violación de la normativa contempla hasta tres meses de prisión.

"Estaba en Roma por trabajo y ahora estoy volviendo a casa. Espero no tener problemas al llegar, aunque lo que más me preocupa es lo que va a pasar en los próximos días. Es como una película de ciencia ficción", explica Mauro, que lleva mascarilla y guantes de látex, antes de salir corriendo para coger el último tren en dirección a Turín.

Conte anunció la noche anterior el aislamiento de todo el país para hacer frente al alto número de contagios, que ya superan los 8.500 y amenazan con desbordar el sistema sanitario. "No nos queda tiempo", insistió durante su comparecencia. Durante la noche, miles de personas se apresuraron a los supermercados abiertos y a las farmacias de guardia para hacer acopio de productos de primera necesidad, si bien las autoridades italianas subrayaron que no se bloqueará el tráfico de mercancías y el suministro en los supermercados está garantizado.

La alarma llegó a los países vecinos. Austria prohibió la entrada para todas las personas procedentes de Italia, excepto aquellas que presenten un certificado médico, y en Suiza las autoridades dispusieron controles fronterizos en las aduanas que cada día atraviesan cerca de 60.000 italianos para trabajar en el país helvético. El tráfico aéreo continúa abierto, pero compañías como British Airways, Air France o Ryanair suspendieron las conexiones con los aeropuertos transalpinos, al mismo tiempo que España canceló los vuelos desde Italia hasta el 25 de marzo.