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Italia "está llegando al pico" pero los expertos insisten en mantener las medidas

Italia

"La curva nos muestra que parece que estamos llegando a una especie de meseta (la fase en la que el pico permanece estable durante un cierto período de tiempo). Una cifra que indica que las medidas están funcionando", ha anunciado el presidente del Instituto Superior de Sanidad (ISS), Silvio Brusaferro, en la rueda de prensa diaria sobre la pandemia de coronavirus en Italia.

Brusaferro ha advertido, sin embargo, que se ha llegado a la meseta, pero que esto no significa que haya que bajar la guardia: "Incluso estando en la cima, ahora tenemos que manejar el descenso".

En las previsiones de los expertos, esto es lo que se esperaba: una situación en la que el número diario de casos nuevos se vuelve constante o incluso decreciente. Los datos de los últimos días muestran una tendencia positiva en el descenso de los nuevos positivos -en especial en Lombardía-, a pesar del elevado número fallecimientos diario (ayer fueron 812 en 24 horas, los mismos que en España).

A nivel nacional, en pocos días se pasó de un aumento diario de 6.500 casos a alrededor de 4.000 (ayer). El 'pico' de este 31 de marzo fue predicho por el experto en big data de la Universidad de Insubria, Davide Tosi, en un artículo publicado a principios de mes, en el que el experto había llegado a esta conclusión al observar de antemano el progreso de las infecciones en Wuhan.

Así, los italianos comienzan a poner la vista en el fin del confinamiento. El Gobierno de Giuseppe Conte tiene previsto ya un calendario para comenzar el retorno a la normalidad, que durará hasta mayo. Sin embargo, la recomendación de los expertos es clara: incluso cuando se permita salir de nuevo a la calle, los ciudadanos deberán mantener una distancia de al menos un metro y usar mascarilla en lugares públicos. Esto, advierten, aún llevará semanas.

La bandera tricolor italiana ondea este martes a media asta en todos los edificios oficiales del país en homenaje a los fallecidos por coronavirus -que suman 11.591-, y a los sanitarios que tratan de controlar la pandemia, sobre todo en el norte.