Mundo

Idlib sufre una nueva jornada negra de bombardeos sobre civiles

Idlib sufre una nueva jornada negra de bombardeos sobre civiles

El último bastión opositor de Siria volvió a teñirse de sangre ayer. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, al menos 20 personas murieron como consecuencia de bombardeos aéreos del ejército sirio y de sus fuerzas aliadas rusas. Las infraestructuras civiles volvieron a ser uno de los objetivos de los atacantes que, según una investigación reciente de The New York Times, han atacado deliberadamente este tipo de instalaciones en el pasado.

Los ataques ocurrieron en cinco ciudades de la provincia noroccidental de Idlib. De acuerdo con activistas, aviones rusos castigaron un mercado de la localidad de Balyun, matando a nueve personas. Cuatro más murieron en otro bombardeo en el pueblo de Al Bara. Otras cinco perdieron la vida en Abdita por el lanzamiento de un barril explosivo desde un helicóptero sirio, una estrategia habitual denunciada por la ONU como "ataque indiscriminado".

La tragedia de este sábado culmina una semana que comenzó con la muerte de 11 personas, cuando dos bazares fueron golpeados por la aviación siria el lunes pasado. Una letanía sádica que dura más de ocho años y que no ha podido detener el alto al fuego firmado por rusos y turcos el pasado agosto. Fuerzas opositoras y oficialistas se han acusado desde entonces mutuamente de vulnerar la tregua. Esta semana Turquía ha destinado más soldados a la zona desmilitarizada para evitar más choques. No obstante, se cree que Damasco, que aboga por retomar "cada pulgada de Siria" a los alzados, se prepara para una gran operación militar para recuperar, en una primera fase, la vía principal que conecta Alepo con el sur del país. Por ello, sus esfuerzos se centran ahora en atacar el área de exclusión.

zona más castigada

Datos del Observatorio indican que desde la firma del cese de hostilidades, el 31 de agosto, 290 uniformados leales al Gobierno sirio han muerto, por 276 combatientes opositores. La cifra de víctimas civiles es más desequilibrada: 196 civiles, 53 de ellos niños, han muerto en Siria por ataques oficialistas; 15 civiles más, cinco de ellos menores, han perdido la vida en ataques opositores. La zona más castigada es Idlib, junto con la franja noreste de Siria, objetivo de una ofensiva militar turca.

El director de la ONG Grupo de Coordinación de Respuesta de Siria, Mohamed Halaj, ha alertado a la agencia turca Anadolu de que 25.000 personas se han visto forzadas a desplazarse en Idlib en las últimas dos semanas de hostilidades. "Unos 425.000 civiles están viviendo en los pueblos de Maraat al Numan, Saraqib y Ariha. Si se atacan estos sitios con la misma violencia, el número de desplazados será mayor", ha dicho. Dado que Turquía mantiene las fronteras selladas, el mayor temor es que la crisis humanitaria consista en un acorralamiento de decenas de miles de civiles junto a la verja, durmiendo bajo los olivos.

A principios de este mes, una investigación exhaustiva de The New York Times, a partir de los datos recabados de un bombardeo ocurrido el 16 pasado en Idlib, permitió demostrar un ataque adrede contra civiles. Ocurrió a las afueras de la villa de Hass en un alojamiento de civiles desplazados, lejos del frente y sin presencia militar. Diecinueve personas, algunas de ellas niñas, murieron en aquel bombardeo. En las comunicaciones de radio de los pilotos, interceptadas y en manos del rotativo, puede oírse: "Dulces enviados".