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Hijos, esposas y nueras: la campaña electoral en EE.UU. también es cosa de familia

Hijos, esposas y nueras: la campaña electoral en EE.UU. también es cosa de familia

Los parientes se despliegan como refuerzo allí donde no llegan los candidatos

En el salón de un hotel anodino, de los que acogen una convención de agentes de seguros o una reunión de excompañeros de instituto, sube al estrado una mujer con tacón de aguja y apellido Trump. Es a las afueras de Omaha, una ciudad de Nebraska que podría ser determinante para la elección presidencial de EE.UU. Unas doscientas personas, muchas de ellas mujeres, tocadas con gorras rojas de «Make America Great Again», no tienen a Donald Trump, pero sí a alguien de su familia. Es Lara Trump, la nuera del presidente, casada con su segundo hijo, Eric, y muy activa como una de las portavoces de su campaña.

Los avances de Joe Biden en estados donde se creía que Trump tendría las cosas más fáciles –Georgia, Texas, Ohio, Iowa o el segundo distrito de Nebraska– han exigido al presidente una agenda frenética de mítines. Y, a donde no llega el presidente, lo hacen sus familiares.

En Omaha, que tiene la particularidad de que el número de electores estatales está dividido en distritos, la victoria de Biden podría deshacer un potencial empate entre candidatos. Por eso, en las últimas semanas han pasado por aquí Donald Trump Jr., el primogénito de Trump y uno de los rostros más populares entre las bases conservadoras, que ha venido en al menos dos ocasiones; Karen, la mujer del vicepresidente Mike Pence; y Lara Trump, que también ha repetido.

Por el bando demócrata, Biden ha enviado a su mujer, Jill, que cobró mucha fama tras un discurso excelente en la convención demócrata a finales de agosto, y a Doug Emhoff, el marido de la candidata a la vicepresidencia, Kamala Harris.

«Tenemos que ganarnos cada voto», dice la nuera de Trump a los periodistas tras el acto, en el que ha repetido las advertencias habituales sobre el riesgo que EE.UU. corre de convertirse en un país «socialista» si gana Biden. «Estamos mostrando a la gente de Nebraska que nos importan».

Jill Biden, durante un acto electoral de su marido este sábado en Bristol (Pensilvania) - Reuters

«Que ella esté aquí significa que la elección está muy igualada y que Nebraska es importante», asegura Carrie Clift, que repite las críticas a Biden que se escuchan cada noche en Fox News: «¿Por qué votar a alguien que ha estado 47 años en política? Por no decir que parece que tiene demencia y que es un corrupto».

«Es un orgullo y un honor que se tomen el tiempo de venir aquí», apunta Stephanie Louis, que ha venido al mitin con su madre y defiende que «Trump ha cumplido todas sus promesas, es un presidente fuerte que hace lo que dice».

Ivanka, la favorita

Entre los familiares de Trump, la más popular es su hija favorita, Ivanka, asesora en la Casa Blanca y que le ha acompañado en muchos de sus mítines multitudinarios. Ella se ha tenido que multiplicar en apariciones en diez estados clave en las últimas semanas, centrada en cortejar el voto de la mujer suburbana, que puede ver en ella una figura atractiva, profesional y moderada.

Para Biden, la familia se ha convertido, a la vez, en un activo y un lastre. Su mujer ha ido por su cuenta esta semana Míchigan –uno de los objetivos era movilizar el voto de la creciente población árabe en uno de los suburbios de Detroit–, y a Pensilvania, donde ayer regresó para acompañar al candidato demócrata en un mitin. Su hijo, Hunter, sin embargo, es una piedra en el zapato por las acusaciones sostenidas de Trump sobre sus negocios corruptos en Ucrania mientras Biden era vicepresidente de EE.UU.

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