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Gobierno libio y rebeldes acuerdan un alto el fuego y la retirada de mercenarios extranjeros

Gobierno libio y rebeldes acuerdan un alto el fuego y la retirada de mercenarios extranjeros

Erdogan duda de las posibilidades de éxito del acuerdo

Los dos bandos enfrentados en Libia acordaron un «alto el fuego permanente», según anunció Naciones Unidas, que abrió la puerta de la esperanza al final del conflicto abierto desde 2011. El acuerdo se firmó en Ginebra después de una semana de intensas reuniones entre los enviados militares del Gobierno de Unidad Nacional de Trípoli (GNA), reconocido por la comunidad internacional y del Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés), liderado por el mariscal Jalifa Haftar. «Dios quiera que sea la llave hacia la paz y la seguridad», declaró a los medios el enviado gubernamental, coronel Abu Ali Abushama.

La mediadora internacional, Stephanie Williams, calificó el momento de «logro histórico», pero el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se mostró cauto y alertó de que «el acuerdo no se ha hecho al más alto nivel y el tiempo nos dirá si dura o no, pero creo que le falta credibilidad».

Dos de los puntos clave del pacto son la retirada de los milicianos extranjeros de Libia «en un plazo de noventa días» y el compromiso de congelar toda la cooperación militar y de seguridad con países extranjeros hasta la formación de un nuevo Gobierno de unidad. El papel a favor del GNA de Catar y Turquía, que envío asesores militares y milicianos islamistas sirios, y de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Egipto y Rusia, que también desplegó paramilitares, como respaldo de Haftar, tensaron el conflicto hasta convertirlo en una mini guerra mundial. Egipto amenazó incluso con enviar a su Ejército regular.

El anuncio llegó cuatro meses después de que los rebeldes sufrieran una severa derrota en Trípoli y comenzaran su repliegue hacia la parte este del país. Así terminaron quince meses de asedio a la capital y el declive de una figura como Haftar, que hasta entonces parecía el más fuerte sobre el terreno. Sirte, provincia natal de Muamar Gadafi, se convirtió en la línea divisoria entre los dos bandos. La frontera la marcó una provincia que alberga dos tercios de la producción petrolera libia, un país que cuenta con las mayores reservas de África.

Producción petrolera

El acuerdo en Ginebra llegó tras un doble proceso negociador político y militar de varios meses y a lo largo del mismo se han ido produciendo gestos por ambas partes para ganar confianza. El GNA detuvo su avance militar en Sirte y no lanzó nuevas ofensivas. Los rebeldes, que tienen bajo su control los mejores pozos del país, levantaron el bloqueo a la exportación de crudo que imponían desde enero. En un intento de asfixiar al Gobierno, Haftar logró que la producción se hundiera de los 1,2 millones de barriles diarios, a apenas 100.000. La enviada de la ONU, Williams, señaló que gracias al alto el fuego «plantas importantes como las de Ras Lanuf y Es Sider estarán listas muy pronto para retomar la actividad».

El alto el fuego entra en vigor en la misma semana en la que se cumple el noveno aniversario de la captura y asesinato de Muamar Gadafi, el dirigente que gobernó Libia durante cuatro décadas.

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