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Erdogan amenaza con abrir las fronteras a los refugiados sirios tras la muerte de 33 soldados en Idlib

Erdogan amenaza con abrir las fronteras a los refugiados sirios tras la muerte de 33 soldados en Idlib

El ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, conversó con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y pidió una reunión de urgencia para analizar la situación

La tensión crece minuto a minuto en Idlib tras una noche en la que Turquía ha perdido a 33 soldados y otros 32 han resultado heridos en un bombardeo, la jornada más sangrienta para sus fuerzas desde que intervienen directamente en la guerra.

Ankara acusó al Ejército sirio del ataque y lanzó una respuesta militar que sigue abierta. El jefe de la Presidencia de Comunicaciones del Gobierno turco, Fahrettin Altun, aseguró que «se ha golpeado con apoyo de artillería y fuego aéreo todos los objetivos conocidos del régimen», pero no hizo alusión alguna a las fuerzas rusas, principales aliadas de Bashar Al Assad y responsables de controlar el espacio aéreo. Además de la respuesta militar, los turcos decidieron presionar a Europa «con la apertura de puertas» para permitir la salida de refugiados vía Grecia, según fuentes oficiales citadas por la cadena Al Jazeera. En Turquía hay 3,5 millones de refugiados y otros 900.000 desplazados por los combates en Idlib esperan junto al muro de separación para poder acceder al país.

El ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, conversó con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y pidió una reunión de urgencia para analizar la situación. El Consejo se reunirá hoy ya que los turcos invocaron el artículo 4 del tratado de Washington, bajo el cual cualquier aliado «puede solicitar consultas cuando cree que su integridad territorial, independencia política o seguridad se ven amenazadas». Una delegación rusa se encuentra en suelo turco intentando lograr un alto el fuego.

Este incremento de tensión se produjo cuando concluía el ultimátum dado por Recep Tayyip Erdogan a comienzos de mes a Siria para retirar sus tropas de las proximidades de sus puestos de observación establecidos a lo largo de la línea pactada con Rusia en 2018 y tras una jornada marcada por el avance turco y de sus milicias aliadas, que lograron recuperar la estratégica ciudad de Saraqeb y cortar la autopista entre Alepo y Damasco. El ministerio de Defensa ruso emitió un comunicado en el que recogió que «los soldados turcos fueron alcanzados por fuego sirio cuando combatían junto a grupos terroristas».

Brazo sirio de Al Qaeda

El Ejército sirio, con ayuda de Rusia, avanza desde el 1 de diciembre y tiene el objetivo de recuperar el control de Idlib, provincia fronteriza con Turquía domidada por el brazo sirio de Al Qaeda y donde Ankara tiene una red de doce puestos de observación. La semana pasada los sirios recuperaron el control de la autopista que conecta Alepo con Damasco, pero ayer esta vía clave de comunicación volvió a ser cortada. Los turcos cuentan con miles de hombres desplegados en Idlib en apoyo a diferentes grupos locales islamistas que actúan baja la bandera del autodenominado Ejército Nacional Sirio.

En apenas dos meses, unos 900.000 civiles han escapado de los combates, según las cifras de Naciones Unidas. Huyen hacia el norte, pero Turquía, que ya cuenta con 3,5 millones de refugiados, mantiene cerrada la frontera por lo que viven ahora en campos improvisados a lo largo de la línea fronteriza. En estos campos varios niños ya han muerto congelados debido a las condiciones extremas.