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El triste desenlace en la búsqueda del embajador británico de Lourdes, la mujer que le acogió: "Murió con 35 años a causa de la esclerosis"

El triste desenlace en la búsqueda del embajador británico de Lourdes, la mujer que le acogió:

"Hace tres días grabé un mensaje en Bugos para agradecer un acto de generosidad que recibí al llegar a España por primera vez hace 35 años. La reacción ha sido totalmente inesperada, abrumadora y muy cariñosa: os sumásteis a mi esfuerzo por hacerle llegar mi mensaje de gratitud a Lourdes Arnáiz. Gracias a vuestro apoyo, sí conseguí tener noticias de ella, pero ahora viene la parte más triste. Lamento mucho tener que decir que Lourdes falleció con 35 años a causa de la esclerosis múltiple", es el triste desenlace en la búsqueda de Lourdes Arnáiz, la mujer que acogió al ahora embajador británico, Hugh Elliot, cuando perdió su bicicleta y su dinero.

Este jueves, el embajador colgaba un vídeo en su cuenta de Twitter en el que daba las gracias a Lourdes Arnáiz por aquel gesto de gratitud. El vídeo se viralizó inmediatamente y la red social se volcó en la búsqueda de Lourdes Arnáiz. Hoy, Elliot ha vuelto a colgar un vídeo para agradecer la ayuda a la hora de encontrar a Lourdes y para contar que desgraciadamente no ha podido darle las gracias en persona porque Lourdes murió a los 35 años debido a la esclerosis múltiple.

En un emotivo mensaje, el diplomático asegura que esperaba otro desenlace, "pero no pudo ser", aunque ha explicado que ha conseguido hablar con su hermano Alfonso, a quien también conoció cuando Lourdes le acogió. "Hemos tenido una conversación muy amistosa y nos pusimos de acuerdo en mandar este nuevo mensaje y nos vamos a reunir pronto", explica Elliot en el vídeo.

Pese al triste desenlace el embajador ha querido visibilizar en su vídeo lo "devastadora" que es la esclerosis múltiple para quien la padece y para los familiares, y ha hecho un llamamiento para colaborar con las asociaciones que hay en España y que tratan esta terrible enfermedad. "Cada uno podemos aportar nuestro granito de arena con nuestro tiempo como voluntariado o con un aporte económico. Gracias por vuestra ayuda, gracias de nuevo por todo el interés que habéis mostrado en esta historia, y gracias por tantísimos comentarios tan entrañables", se ha despedido el embajador británico.

En 1984, durante un viaje en bicicleta desde Reino Unido hasta Santiago de Compostela, un joven y desconocido Hugh Elliot decidió que, para ahorrar algo de tiempo, iba a coger un tren desde Carcassonne, al sur de Francia, hasta Burgos. Facturó su bicicleta y llegó sano y salvo a la ciudad. Pero la bicicleta se perdió en algún vagón.

"Estaba en apuros, tenía muy poco dinero y una tienda de campaña", recordó Elliot en el vídeo que publicó este jueves, frente a la estación de tren, hoy convertida en un centro de ocio.

Su idea era alojarse en el camping, pero estaba muy lejos, a varios kilómetros, y él no tenía su bicicleta. Así que buscó la solución en un bar. "Fui al bar a reflexionar. Allí me encontré con un canadiense, Eli Rubenstein". Le cuenta su historia y Eli le explica que él está en Burgos para visitar a su novia, llamada Lourdes (de apellido Arnaiz, para más señas).

"Cuando ella llegó, no dudó en invitarme a alojarme con ella y su hermano en su piso en la ciudad y volver al día siguiente a por la bicicleta". Pero cuando Elliot regresó a la estación, la bicicleta aún no había llegado. Así que los Arnaiz extendieron la invitación. El embajador tardó cinco días en recuperar su apreciado medio de transporte.

"Yo estuve cinco días en su casa, comiendo en familia, sin que me dejaran pagar nada", afirma el embajador británico. "¿En cuántos países se habría acogido a un forastero así?", se preguntó finalmente Hugh Elliot. Y es que la anécdota explica el afecto por España del embajador, como él mismo reconoció en el vídeo. Un afecto que se traslada a otras tradiciones típicamente españolas como las croquetas que, también en Twitter, el propio Elliot define como "uno de los pilares fundamentales de la civilización". De nuevo, la mayoría de los españoles estarían de acuerdo.

Miembro del cuerpo diplomático desde 1989 (lo que le llevó a Madrid como primer destino), Elliot asumió el cargo como embajador el pasado agosto, en sustitución de Simon Manley. Antes había sido director de Comunicación en el Ministerio para el Brexit. Elliot es un enamorado de España, literalmente. Fue en Salamanca, mientras trabajaba como profesor de inglés en la Universidad, donde conoció a su mujer Maria Antonia (Toñi). En España nacieron también sus dos hijos. Especialista en la Unión Europea, Elliot ha trabajado anteriormente en las embajadas británicas de Buenos Aires y París.