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El tirano Mugabe, declarado héroe nacional tras su muerte

El tirano Mugabe, declarado héroe nacional tras su muerte

Zimbabue, dividido ante el fallecimiento del líder que gobernó 37 años con mano de hierro

El expresidente de Zimbabue, Robert Gabriel Mugabe, ha fallecido a la edad de 95 años en un hospital de Singapur, donde había estado recibiendo tratamiento médico desde abril. Su sucesor y exmano derecha, Edmmerson Mnangagwa, confirmó la noticia a primera hora del viernes: «Es con la mayor tristeza que anuncio el fallecimiento del padre fundador y ex presidente de Zimbabue, Camarada Robert Mugabe». Le definió como «un icono de la liberación, un panafricanista que dedicó su vida a la emancipación y el empoderamiento de su pueblo; su contribución a la historia de nuestra nación y continente nunca será olvidada». El presidente Mnangagwa lo nombró el viernes héroe nacional y declaró el luto oficial en todo el país hasta que Mugabe fuera enterrado. «(El partido gobernante) Zanu-PF se reunió y le otorgó el estatus de héroe nacional que merecía», dijo el presidente africano durante un discurso emitido por televisión en la nación africana.

Su estado de salud era uno de los secretos mejor guardados. Sus viajes al país asiático por motivos médicos habían sido habituales durante sus últimos mandatos. Mientras las autoridades le achacaban males menores como cataratas, los medios locales hablaban de que sufría un cáncer de próstata. El actual presidente había ido informando en cuenta gotas del estado de salud del veterano líder; en noviembre del año pasado explicó, por ejemplo, que Mugabe ya no podía caminar. El héroe de la liberación convertido en tirano de puño de hierro nunca quiso dar una imagen de fragilidad. De hecho, tras ser apartado del poder desapareció completamente de la vida pública.

La caída de un líder

El presidente de Zambia, Edgar Chagwa Lungu, dijo del «fundador» de Zimbabue que sería recordado «por su lucha por la liberación de África y por defender sin temor el continente».

Su homólogo sudafricano Cyril Ramahopsa destacó su carácter luchador y revolucionario: «Bajo el liderazgo del presidente Mugabe, la lucha sostenida y valiente de Zimbabue contra el colonialismo inspiró nuestra propia lucha contra el apartheid y construyó en nosotros la esperanza de que algún día Sudáfrica también fuera libre».Mugabe, nacido el 21 de febrero de 1924 en Matibiri (al noreste de Harare), asumió una nación totalmente dividida a principios de la década de los 80 y la gobernó con puño de hierro durante 37 años que estuvieron marcados por desastres económicos y por una feroz represión a sus detractores.

La excolonia británica pasó de ser uno de los países africanos más prósperos a uno de los más pobres. Lideró la lucha contra la dominación minoritaria blanca, fue defensor de la reconciliación racial al llegar al poder.

Panafricanista revolucionario, orgulloso líder anti-occidental y férreo autócrata, Mugabe dejó al país sumido en una profunda crisis económica (agravada por su reforma agraria de 2000), con un paro de cerca del 80% y una hiperinflación que fue de 231 millones por ciento en julio de 2008, según el Banco Central local. El país tuvo que abandonar su propia moneda, el dólar zimbabuense, por que pasó a ser papel mojado sin valor alguno.

A pesar de todo, él nunca quiso dejar el poder, prueba de ello fue la renuncia fallida que tuvo en vilo al mundo días antes de ser derrocado en un golpe militar el 21 de noviembre de 2017.

La destitución del entonces vicepresidente Mnangagwa a favor de su segunda mujer Grace «Gucci» Mugabe fue la gota que colmó el vaso y terminó por apartar del poder al único presidente que Zimbabue conocía desde su independencia de Gran Bretaña.

Poco se imaginaban sus compatriotas que dos años después de su caída el país seguiría arrasado por su legado y sus sombras.