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El Sáhara, inversiones millonarias y drones, el precio de la normalización entre Marruecos e Israel

El Sáhara, inversiones millonarias y drones, el precio de la normalización entre Marruecos e Israel

Gracias a la mediación de Donald Trump, el país hebreo consigue un nuevo acuerdo crucial con un país árabe, tras haberlo hecho con otros como Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Sudán

Donald Trump quiere sellar el acuerdo de normalización de relaciones entre Israel y Marruecos con una nueva ceremonia en la Casa Blanca para incluir al reino alauí dentro de los Acuerdos Abraham, un marco del que ya forman parte el estado judío, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Baréin. Israelíes y marroquíes se enteraron por Twitter de la decisión final de un Trump que ha convertido la diplomacia en una especie de zoco global en el que todo se compra y se vende. En este caso, el precio de la normalización con Israel ha sido el reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía de Rabat sobre el Sahara Occidental, un movimiento que se opone de manera frontal a las resoluciones de Naciones Unidas. En los últimos cuatro meses, el presidente ha impulsado los acuerdos entre Israel y cuatro países árabes (EAU, Baréin, Sudán y Marruecos).

Además del ansiado reconocimiento de la soberanía sobre el Sahara Occidental, la administración saliente republicana se compromete a invertir «3.000 millones de dólares en bancos, hoteles y una compañía de energía renovables propiedad del rey Mohamed VI», según adelantó The New York Times. La agencia Reuters desveló también el acuerdo para la venta de cuatro aviones no tripulados de última generación al reino alauí, que estaría pendiente de la luz verde final del Congreso.

Larga relación

Benjamín Netanyahu se mostró feliz con el anuncio de Trump y lo calificó de «histórico». El primer ministro israelí, cercado a nivel doméstico por sus casos de corrupción, las disputas políticas en el seno del Gobierno y las protestas semanales frente a su residencia, vuelve a contar con el respaldo de Trump para reforzar su imagen en política exterior. Marruecos e Israel son viejos conocidos debido al gran número de judíos de origen marroquí, y en los últimos años mantenían una relación oficiosa que permitía, entre otras cosas, la llegada de miles de turistas israelíes al reino. En los 90, tras la firma de los Acuerdos de Oslo, gozaron de contactos diplomáticos, pero estos se cortaron de manera oficial en el 2000, tras el estallido de la Segunda Intifada.

Como ocurre ya con EAU, las aerolíneas israelíes anunciaron su disposición a poner en marcha conexiones directas lo antes posible. Netanyahu habló de la intención de abrir las embajadas en Rabat y Tel Aviv, pero desde Marruecos apuntaron a que en un primer momento la intención sería retomar las relaciones a través de una oficina de enlace, paso previo al establecimiento de la legación.

Llamada a Abbas

Mohamed VI, que preside el Comité Al Quds de la Liga Árabe, cuya misión es preservar el legado islámico de Jerusalén, llamó al presidente palestino Mahmoud Abbas para reafirmar su apoyo a la solución de los dos Estados. La casa real señaló que esta normalización con Israel no afecta «de ninguna manera a la determinación de seguir trabajando para lograr una paz justa en Oriente Medio». Los palestinos lo consideran «una traición», y el grupo islamista Hamás lo calificó de «puñalada por la espalda».

El monarca emitió un comunicado en el que corroboró los planes para establecer conexiones aéreas directas entre los dos países, retomar las relaciones diplomáticas bilaterales, pero añadió que su país busca además «desarrollar relaciones innovadoras en materia de economía y tecnología». En su recta final, Trump muestra una vez más su fuerte alianza con Israel, y Lior Ben Dor, responsable del departamento de Egipto y Magreb en Exteriores, declaró a la Radio del Ejército que su ministerio no cree que Joe Biden vaya a dar marcha atrás en estas decisiones. «No imaginamos ese escenario», apuntó Ben Dor.

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