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El presidente interino de Perú niega haber ordenado la represión contra los manifestantes

El presidente interino de Perú niega haber ordenado la represión contra los manifestantes

La situación ha sido denunciada por Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA), Human Rights Watch, Amnistía Internacional y los Gobiernos de Reino Unido y Estados Unidos

A cinco días de reemplazar a Martin Vizcarra, el presidente interino de Perú, Manuel Merino, negó ayer haber ordenado la represión a las decenas de manifestantes que han salido a protestar contra su gobierno en todo el país: «rechazo que se diga que actuamos con agresividad y dictatorialmente...busco recuperar la tranquilidad y salir de la crisis».

El viernes, las protestas llegaron hasta la casa del presidente interino, Manuel Merino, desde donde proyectaron a su edificio, imágenes lumínicas que decían: «Merino no me representas, Merino no eres mi presidente».

«Queremos garantizarles a todos aquellos que tienen alguna mínima duda de [que nosotros] queremos hacer que la policía maltrate o golpee a los jóvenes», dijo ayer Merino en Radioprogramas.

«Para nosotros, el Perú está primero y estamos seguros que podemos dar solución y tranquilidad a los millones de peruanos que quieren un país mejor con una mejor economía y sinceramiento de las muertes durante la pandemia», concluyó.

Sobre las quejas contra la violencia desplegada por el Gobierno contra los manifestantes se han pronunciado Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA), Human Rights Watch, Amnistía Internacional y los Gobiernos de Reino Unido y Estados Unidos.

Al respecto, el excanciller y presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Diego García Sayan, declaró a ABC que «cómo sucedió en el 2000, el Perú hoy está aislado internacionalmente porque ha ocurrido una interrupción ilegal del sistema democrático tras la destitución de Vizcarra por un Congreso donde 68 de los 130 legisladores están investigados o procesados por graves delitos».

«Es por ello que junto a 46 excancilleres hemos pedido que la OEA aplique la carta democrática y pueda intervenir en el país, donde paradójicamente hace 20 años se firmó la carta con el fin de defendernos de gobiernos autoritarios. Estamos frente a un régimen autoritario que ataca a mansalva a los manifestantes y que busca tapar el sol con un dedo acusándolos de subversivos», explicó García Sayán.

La generación del bicentenario

Desde que se destituyó a Vizcarra han salido a marchar en su mayoría jóvenes que son menores de 35 años, que han sido llamados por la socióloga Noelia Chavez la «generación del bicentenario», quienes han tomado las redes sociales como TikTok, Instagram y Twitter. Desde las redes, protestan llamando a ir a las calles en cualquier medio de locomoción, hacer cacerolazos o proyecciones de edificios con lemas que rezan: «Se metieron con la generación equivocada».

«Hay una división generacional muy importante: un Gobierno que encarna a un país viejo, amargado y rancio cerrado al mundo, frente a un Perú joven alegre, abierto al mundo, que no quiere un país de impunidad donde haya igualdad ante la ley. ¿Quién crees que va a ganar, un gabinete de gente que no sabe pronunciar la palabra Instagram o los jóvenes en la calle?», explica el analista político, Alberto Vergara.

La represión policial se ha cebado también contra los periodistas que cubren las manifestaciones, que ha dejado de momento un balance de cinco profesionales disparados con armas de fuego y perdigones de goma. También hay dos manifestantes internados en el hospital público Almenara a quienes se les tiene que retirar perdigones del bazo y el pulmón.

Al respecto, el ministro de Salud, Abel Salinas, negó que la policía haya disparado a los manifestantes diciendo: «Algún infiltrado ha hecho esta agresión, porque no es la policía. (Los ataques) están en investigación hay que definir qué es lo que ocurrió y que se investigue».

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