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El paralelismo entre los liberaldemocrátas y Ciudadanos

El paralelismo entre los liberaldemocrátas y Ciudadanos

El partido no logra ser el factor de equilibrio entre los conservadores y los laboristas y baja en número de escaños, aunque gana en porcentaje de votos

Meses atrás la líder del Partido Liberal Demócrata, Jo Swinson, gustaba repetir que había perdido la cuenta del número de diputados conservadores y laboristas que habían abandonado sus partidos y se habían integrado en el dirigido por ella. El partido centrista era un punto de encuentro a donde llegaban esencialmente los europeístas conservadores y laboristas, desesperados con las políticas de sus líderes en esta materia. Lo mismo que se vio en España con Ciudadanos, el partido centrista que recogía renegados del PP y el PSOE. A corto plazo a ambos partidos les ha ido igual de bien.

Las críticas a Swinson llegaron desde el primer minuto del recuento. Su estrategia había sido un cúmulo de errores. Primero cuando denunció la invocación del artículo 50 del Tratado de la Unión. Había habido un referendo y el resultado fue la salida de la UE que había que hacer invocando ese artículo.

Después no supo cautivar el voto del 48 por ciento de personas que en 2016 votaron a favor de la permanencia. Y, finalmente, lanzó la campaña electoral con carteles en los que se presentaba como la próxima primer ministro del Reino Unido. Considerando que el último jefe del Gobierno del Partido Liberal fue David Lloyd George, elegido en diciembre de 1916, éste era un anuncio temerario. Como quiera que su partido llegaba a estas elecciones con sólo 12 escaños, el cartel se constituía en un disparate. El resultado era previsible.

Aunque los liberaldemócratas fueron el partido que más subió porcentualmente -un cuatro por ciento- perdieron un escaño y Swinson no revalidó el suyo viéndose obligada a dimitir. Hay que reconocer que el caso recuerda demasiado al de sus amigos de Ciudadanos. Y Europa ya no tiene quien levante su bandera en el Reino Unido. Después de esta catástrofe los liberales preferirán ondear otros colores.