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El Estado Islámico reivindica el asalto a la Universidad de Kabul

El Estado Islámico reivindica el asalto a la Universidad de Kabul

Quienes llevan años sufriendo la guerra en sus carnes admiten que ya no queda ni un sólo rincón de Kabul por atacar. Este lunes ha sido el turno de la generación que soñaba con madurar en un país en paz. Todo se tornó pesadilla cuando tres individuos, según el Ministerio del Interior, irrumpieron en la Facultad de Derecho de la Universidad de Kabul disparando indiscriminadamente y tomando rehenes. El asalto ha dejado al menos 22 muertos, numerosos heridos y un proceso de paz en vía muerta.

El autodenominado Estado Islámico (IS) reivindicó la autoría de la matanza a través de un comunicado en uno de sus medios afiliados. Según el mismo, los combatientes "lograron asaltar una reunión organizada por el Gobierno afgano en la Universidad de Kabul para graduar a jueces e investigadoras tras completar un curso en la Universidad". Para la administración afgana, enfrascada en una difícil negociación con el grupo armado talibán, los responsables son sus propios interlocutores, usando al Daesh de tapadera.

Un portavoz talibán ha denunciado el atentado y rechazado su autoría. Su organización, sin embargo, sí golpeó en 2016 la Universidad Americana de Afganistán, que dejó 13 muertos. En 2018, un atacante suicida del IS acabó con docenas en el mismo lugar del ataque de este lunes, cuyas imágenes han reproducido el horror de entonces: numerosos cuerpos sin vida de jóvenes, chicos y chicas, desperdigados por las aulas mientras otros muchos huyen despavoridos bajo el sonido de las balas.

"Todos mis compañeros de clase estaban llenos de sangre. Resultaron heridos. Yo me escondí en alguna parte del aula. Sobreviví, pero 14 de mis compañeros pueden haber resultado muertos o heridos", explicó uno de los testigos en un vídeo publicado en las redes sociales. Las mismas en las que se lloraba a asesinados como Ruqia, que murió junto a su cuaderno de notas, o Mohamed, a quien habían grabado pocos días antes invitando a todos a sonreír pese a los problemas.

Las fuerzas de seguridad tardaron seis horas en abatir a los atacantes. Sobre las seis de la tarde se dio por concluido un ataque que ha recibido una sonora condena dentro y fuera de Afganistán. "Mandamos un mensaje claro a todos los grupos terroristas, incluidos los talibán, de que tales actos de terror y atrocidades nunca podrán disuadir la determinación de la gran nación afgana de lograr un Afganistán pacífico, estable y próspero", aseveró el presidente afgano, Ashraf Ghani, quien ha decretado que este martes sea día de luto oficial.

Este nuevo atentado sigue a uno de los meses más mortíferos en Afganistán de los últimos tiempos. Al menos 212 civiles murieron el pasado octubre según un recuento del periódico The New York Times, y 2.100 lo han hecho, de acuerdo con datos de la ONU, en los primeros nueve meses de este año. Una acumulación de vidas perdidas que endurece todavía más la obstaculizada negociación de paz vigente entre los talibán y oficialistas afganos. La voluntad de acabar la sangría, sin embargo, se vuelve todavía más apremiante.