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El embajador de EE.UU. en Ucrania implica directamente a Trump en la trama del «impeachment»

El embajador de EE.UU. en Ucrania implica directamente a Trump en la trama del «impeachment»

William Taylor asegura que el presidente supeditó la diplomacia a su interés personal

Los demócratas ya tienen la prueba de que el presidente Donald Trump condicionó expresamente el envío de 400 millones de dólares en ayudas a Ucrania a que el Gobierno de este país investigara al candidato Joe Biden. La ofreció el martes en un demoledor testimonio el actual embajador de Estados Unidos ante Ucrania, William B. Taylor Jr., en una vista a puerta cerrada ante la comisión que investiga a Trump para su destitución («impeachment»).

Según dijo Taylor: «En agosto y septiembre de este año, comencé a preocuparme porque nuestra relación con Ucrania se estaba viendo gravemente perjudicada por un canal diplomático informal e irregular y por la rescisión de unas ayudas de vital importancia únicamente por razones de política nacional». Esas ayudas habían sido aprobadas por el Capitolio para asistir a Ucrania en un conflicto con Rusia que se ha cobrado 13.000 vidas.

El efecto de ese testimonio por parte de un veterano diplomático nombrado por un presidente republicano como es George W. Bush resulta altamente perjudicial para Trump. Sólo con él, los demócratas pueden ya someter a votación, como quieren, el «impeachment» de Trump, para que luego sea el Senado el que celebre un juicio político en el que se decidirá su destitución. Los demócratas quieren haber votado antes de final de año.

La investigación en el Capitolio la iniciaron el mes pasado los demócratas después de una denuncia anónima de un funcionario que escuchó una conversación entre Trump y el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky. La Casa Blanca se vio forzada a hacer pública esa conversación en la que Trump le pide a Zelensky «un favor»: que investigue si un hijo del demócrata Biden, Hunter, podía haber estado implicado en un caso de corrupción en Ucrania.

Esa conversación entre ambos presidentes tuvo lugar el 25 de julio. Paralelamente, el abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, mantuvo varias conversaciones con funcionarios ucranianos para obligar a Zelensky a que abriera una investigación sobre Biden, algo que los demócratas creen que iba destinado a influir sobre las primarias de su partido para las elecciones de 2020. Hasta hace unos días, Biden lideraba las encuestas sobre esas primarias.

Según varios testimonios y pruebas recibidos por los demócratas en el Capitolio, Trump también quería que el nuevo gobierno de Zelensky investigara si sus predecesores en el Gobierno ucraniano interfirieron en las elecciones presidenciales norteamericanas de 2016. El presidente Trump ganó esas elecciones pero perdió el voto popular y ha denunciado que las acusaciones de injerencias a Rusia son falsas y que en realidad fue Ucrania quien intentó manipularlas.

Según dijo el embajador en Ucrania Taylor en su testimonio del martes, que fue filtrado a los medios después, el embajador de EE.UU. ante la Unión Europea, Gordon Sondland, le dijo que «el presidente Trump quiere que el presidente Zelensky diga claramente que Ucrania investigará [a los Biden] y la posible injerencia de Ucrania en las elecciones estadounidenses de 2016». El embajador Sondland le dijo a Taylor que «todo depende de ese anuncio».

Todo en esas presiones a Ucrania es altamente irregular. Giuliani es el abogado privado de Trump, no un cargo público. El área diplomática del embajador Sondland es exclusivamente la UE, de la que Ucrania no es miembro. No hay sospechas ni denuncias en los juzgados contra Ucrania por interferir en las elecciones de 2016. La fiscalía ucraniana ha negado que Biden o su hijo cometieran ninguna ilegalidad.

La Casa Blanca respondió tarde el martes, sin nombrar abiertamente al embajador Taylor. Según dijo la portavoz del presidente, Stephanie Grisham, en un comunicado: «El presidente Trump no ha hecho nada malo: esta es una campaña de desprestigio coordinada entre diputados de extrema izquierda y burócratas radicales a los que no ha elegido nadie y que libran una guerra contra la Constitución».