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El Consejo de Seguridad de la ONU restringe el acceso de ayuda a Siria

El Consejo de Seguridad de la ONU restringe el acceso de ayuda a Siria

Millones de sirios dependerán de un solo paso fronterizo para satisfacer sus necesidades básicas. Ayer, tras una semana de estira y afloja entre los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia y China se han abstenido para que tirase adelante una resolución de mínimos, que permitirá, aunque con menos facilidad que hasta el viernes -cuando se podían emplear dos pasos-, seguir introduciendo ayuda humanitaria en las zonas no gubernamentales de Siria.

A partir de ahora, y durante un año, sólo el paso de Bab al Hawa, que conecta la provincia siria de Idlib con la turca de Hatay, actuará como un cordón umbilical para los 2.8 millones de sirios que, según se estima, subsisten gracias a la ayuda humanitaria. En cambio, el paso de Bab al Salama, que hasta el viernes daba acceso a las zonas opositoras de la provincia de Alepo, queda excluido. También queda fuera del acuerdo el paso entre Irak y Siria que permitía antaño asistir al territorio kurdosirio.

El pacto final, propuesto por Alemania y Bélgica, cierra una semana en la que los 15 países miembros han evidenciado una vez más sus profundas diferencias en torno al conflicto sirio, que lleva más de nueve años ensangrentando Oriente Próximo. China y Rusia, respaldos políticos y militares del presidente sirio Bashar Asad, han hecho valer su derecho a veto en numerosas ocasiones para evitar la aprobación de resoluciones contrarias a los intereses del rais.

En última instancia, después de siete rondas de votaciones sobre distintas propuestas presentadas por los miembros, Rusia, China y la República Dominicana -crítica con la formulación del texto- se abstuvieron para permitir la aprobación del texto final, que no satisface a ciertos países y a las ONG. En un comunicado, CARE, dedicada desde hace años a asistir a las víctimas de la guerra siria, ha tildado el resultado de la votación de "imprudente y despiadado".

"En un momento en que las necesidades humanitarias en el noroeste del país no podían ser mayores, el Consejo ha cerrado efectivamente la ruta de acceso más directa a alimentos, vivienda y asistencia médica de la que depende la supervivencia de la mayoría de los más de tres millones de sirios del noroeste", añaden desde CARE. "Tememos que esta decisión aumente el sufrimiento de los necesitados, que son abrumadoramente mujeres y niños".

La amenaza del coronavirus

Las nuevas restricciones llegan menos de dos semanas después de que una serie de países donantes fueran incapaces de alcanzar ni tan siquiera la mitad de los fondos requeridos para atender a las víctimas. También al poco de que tres médicos y una enfermera en Idib dieran positivo por Covid-19, inaugurando un nuevo y temido escenario para la pandemia, difícilmente tratable en las zonas opositoras debido a la precariedad económica, y desde ahora, a la mayor dificultad para enviar suministros.

La provincia de Idlib es el principal núcleo que queda fuera del control del Gobierno sirio. Tras años de guerra, una serie de facciones extremistas controlan el enclave, con las fronteras cerradas por el deseo turco de evitar la entrada de más personas en busca de una vida mejor. Una tregua frágil, firmada por Ankara y Moscú, ha evitado los avances del ejército sirio y sus fuerzas aliadas, en medio de bombardeos contra objetivos civiles.

Tras concluir la votación, el embajador alemán en la ONU, Christoph Heusgen, instó a sus homólogos ruso y chino a informar a sus respectivas capitales de "cómo aquellos que dieron instrucciones para cortar la ayuda a 500.000 niños están dispuestos a mirarse en el espejo mañana". El ruso, por su parte, se defendió: "Rusia está consistentemente a favor de los envíos humanitarios a Siria con pleno respeto de la integridad territorial y la soberanía del país, y en coordinación con su Gobierno legal".

Varias organizaciones opositoras han acusado al Gobierno sirio de beneficiarse de la ayuda humanitaria y de los fondos recibidos por parte de países donantes. Con su última ronda de sanciones al entorno de la cúpula siria, incluida Asma Asad, la mujer del presidente sirio, EEUU tratan de evitarlo. Sin embargo, algunos analistas han advertido de que tales movimientos podrían perjudicar todavía más a los civiles, en un país donde más del 80% de habitantes vive bajo el umbral de la pobreza, según la ONU.

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