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Desalojo expeditivo de un campamento de inmigrantes en el corazón de París

Desalojo expeditivo de un campamento de inmigrantes en el corazón de París

Los «consejeros» y portavoces oficiosos de las organizaciones izquierdistas y «humanitarias» comenzaron a increpar e insultar a las fuerzas del orden que llegaron a la plaza de la República

Las fuerzas de seguridad del Estado expulsaron de manera expeditiva, la madrugada del martes, a dos centenares de inmigrantes que habían «acampado» en la muy céntrica e histórica Plaza de la República, confirmando que la inmigración se ha convertido en «carne de cañón» de guerra política sin cuartel.

Francia vive «tensiones» en varias de sus fronteras, como consecuencia de los «flujos migratorios», en las fronteras mediterráneas, del este y el Canal de la Mancha.

Días pasados, un campamento de inmigrantes, instalados en Saint-Denis, en la frontera norte de la periferia de París, fue desalojado con mucho aparato de tensiones e incendios, espectaculares. Una gran mayoría de los 2.500 refugiados e inmigrantes expulsados en Saint-Denis fueron reinstalados en otros lugares, por cuenta del Estado.

En el corazón de París

La noche del miércoles, unos doscientos o trescientos inmigrantes y refugiados, africanos, en su mayoría, «acamparon» en la parisina Plaza de la República, con flamantes tiendas de campaña. La Plaza de la República tiene en la geografía de París un puesto semejante al que pueden tener Cibeles o Plaza de Colón, en Madrid.

Salta a la vista que los inmigrantes fueron conducidos hasta esa plaza por los «consejeros» de grupúsculos «humanitarios» o izquierdistas, que les proporcionaron tiendas de campaña, recién compradas.

Durante varias horas, los inmigrantes «acampados» y sus «consejeros» fueron invitados a abandonar la plaza, que también es un centro de comunicaciones de primera importancia.

Tensión con la Policía

Las invitaciones fueron recibidas con silencio por parte de los inmigrantes, inmóviles y «encerrados» en sus flamantes tiendas de campaña. Por el contrario, los «consejeros» y portavoces oficiosos de las organizaciones izquierdistas y «humanitarias» comenzaron a increpar e insultar a las fuerzas del orden y unidades antidisturbios que habían comenzado a tomar posiciones en todas las esquinas de la plaza.

Insultos y provocaciones terminaron provocando «incidentes». El Prefecto de París, representante del Estado, terminó dando la orden de desalojar el campamento. Los militantes respondieron con resistencia física y pasiva. Los antidisturbios decidieron recurrir a la fuerza, con gases lacrimógenos. Estalló una batalla campal, convertidos los inmigrantes en carne de cañón, utilizados como «arma» y «escudo» contra la «represión de Estado».

Las prefecturas de París y la región Isla de Francia reaccionaron con un comunicado redactado en estos términos: «No es aceptable que ciertas organizaciones monten ese tipo de campamentos. Las fuerzas del orden se vieron obligadas a proceder a la dispersión de ese ocupación ilícita del espacio público. Todas las personas necesitadas de ayuda y albergue con invitadas a presentar en los centros de acogida donde se ofrecen regularmente soluciones adaptadas a la situación de refugiados e inmigrantes».

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