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Daniel Ortega castiga al Gobierno de Pedro Sánchez

Daniel Ortega castiga al Gobierno de Pedro Sánchez

Daniel Ortega ha sorprendido este lunes al gobierno español al negar la entrada a Nicaragua de Juan Pablo delaIglesia, secretario de Estado de Cooperación Internacional para Iberoamérica y el Caribe. El numero tres del ministro Josep Borrell, los ojos del canciller en América Latina, pretendía volar a Managua para trabajar en pro de una solución a la "crisis muy seria y que además afecta a toda la región".

Desde que hace 19 meses los estudiantes se echaron a la calle para protestar contra la reforma del seguro social, el país centroamericano ha sufrido la represión sangrienta de las fuerzas policiales y paramilitares del sandinismo, que han acabado con la vida de 325 opositores, según las denuncias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Alrededor de centenar y medio de presos políticos permanecen en las mazmorras de la revolución, más que en Cuba (125) y menos que en Venezuela (400).

"Las autoridades nicaragüenses, sorprendentemente, han decidido que no es el momento para que el secretario de Estado haga una visita a Nicaragua. Hemos mantenido históricamente relaciones de mucha profundidad y riqueza", se quejó el diplomático a la agencia española.

Delaiglesia acompañó a los Reyes de España en su histórica visita de la semana pasada a Cuba. Desde la isla caribeña voló hasta San Salvador para participar en el homenaje a Ignacio Ellacuría y sus compañeros jesuitas, asesinados hace 30 años por un pelotón del Batallón Atlácatl del Ejército local. El respetado teólogo vasco, que también había dirigido como rector la Universidad Centroamericana (UCA), luchaba en esos días por la paz de un país que dirimía sus diferencias en una sangrienta guerra civil. DelaIglesia también ha viajado en varias ocasiones a Caracas, el gran aliado con Cuba de la revolución sandinista. Y sin mayor problema.

El principal objetivo de DelaIglesia era reactivar el diálogo iniciado entre las partes en conflicto con la mediación de la Iglesia católica, interrumpido porque así lo quiso Ortega, quien gobierna el país centroamericano con puño de hierro junto a su mujer y vicepresidenta, Rosario Murillo. "La aportación que ha hecho siempre España a las soluciones de las crisis en América ha sido la generación de condiciones para que los ciudadanos de los países puedan resolverlas a través de medios políticos, democráticos y de un diálogo entre las partes enfrentadas", remachó el secretario de Estado. Ni más ni menos que las mismas propuestas que están hoy encima de la mesa en Bolivia y Venezuela.

"Seguiremos tratando de aportar nuestro granito de arena para la solución de la crisis que sigue vigente en Nicaragua", culminó el diplomático español. Y tiene toda la razón: la crisis, y la represión, no tienen final. La policía de Ortega y Murillo ha impuesto un asedio contra 14 activistas que se han declarado en huelga de hambre y refugiado en la parroquia de San Miguel Arcángel, en Masaya, cerca de Managua. Su reclamo es por la libertad de los presos políticos. El gobierno ha cortado la luz y el agua, incluso han detenido a los "aguadores" que pretendían abastecer a los sitiados. Hasta las feligresas que acuden al templo se ven obligadas a rezar con hombres armados en el interior de la iglesia. Como si se tratase de una cárcel.

"¡Un acto humanitario no es delito!", protestó Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua que fue trasladado a Roma por orden del Papa Francisco para contentar al gobierno sandinista.

Daniel Ortega es el actual recordman de los presidentes latinoamericanos, al sumar 17 años al frente de Nicaragua en dos épocas distintas (de 1985 a 1990 y desde 2007 en adelante). El exguerrillero sandinista superaba por tres años a su aliado Morales, al frente de Bolivia durante casi 14 años, antes de su cese hace 9 días.