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Con el buen tiempo, los franceses se relajan a la hora de cumplir las medidas de confinamiento

Con el buen tiempo, los franceses se relajan a la hora de cumplir las medidas de confinamiento

A pesar de que el número de infectados y de muertos por coronavirus Covid-19 continúa aumentando en Francia, los franceses comienzan a relajarse en la tercera semana de cuarentena en cuanto al respecto estricto de las medidas de confinamiento. Esto inquieta a los médicos y a las autoridades francesas que temen que pueda traducirse en un repunte de casos de coronavirus.

El buen tiempo y el inicio el viernes de las vacaciones escolares de Semana Santa en Île de France (la región parisina) y Occitania han sacado a más franceses fuera de sus casas, a pesar de que la policía ha aumentado los controles tanto en las calles como en las carreteras. Más de 160.000 policías y gendarmes han sido movilizados este fin de semana en todo el país para hacer cumplir las medidas de confinamiento.

Los franceses habían reducido fuertemente sus desplazamientos al inicio del confinamiento el 17 de marzo, pero en la tercera semana de cuarentena han comenzado a moverse más, según los datos de la aplicación Covimoov, que mide los desplazamientos en coche, publicados por el dominical 'Le Journal de Dimanche'.

Los franceses suelen realizar una media de 24 desplazamientos por semana. El 19 de marzo la cifra cayó a los 8 desplazamientos y esta semana ha aumentado alrededor de los 11-12 por semana. Es decir, que los franceses siguen realizando uno de cada dos desplazamientos que hacían antes del confinamiento, según Covimoov.

El director general de los hospitales de París, Martin Hirsch, se mostraba el viernes preocupado en su cuenta en Twitter por "cruzarse con demasiada gente en las calles". Y advertía que estos días veía "demasiados paseantes y demasiada gente callejeando sin rumbo" en la capital francesa.

La Prefectura de la Policía de París y la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, pedían el domingo en Twitter a los parisinos que se quedaran en casa y respetaran las medidas de confinamiento.

"Incluso si hace buen tiempo, no olviden que para limitar la propagación del Covid-19, las medidas de confinamiento siguen vigentes. No relajación. Todos tenemos un papel a desempeñar para salvar vidas así que limiten sus desplazamientos al estricto mínimo", tuiteaba la Prefectura de Policía de París, quien recordaba a los franceses que "las salidas de vacaciones no están autorizadas durante el periodo de confinamiento".

Este domingo en las calles de París se ve a gente paseando tranquilamente en solitario o en familia, sacando al perro o haciendo deporte y niños montando en bicicleta o patinete con sus padres. La mayoría no lleva mascarillas, aunque se ven más en las calles que al inicio de la cuarentena y cada vez más parisinos las utilizan para ir a la compra.

Hacia el desconfinamiento progresivo

El Gobierno francés decretó el 17 de marzo la cuarentena en la totalidad del país, ante el avance del coronavirus. Pero las medidas de confinamiento en Francia son menos estrictas que en España.

Además de poder salir a hacer la compra y a trabajar si es necesario, los franceses están autorizados a realizar desplazamientos breves "en el límite de una hora al día y en un radio de un kilómetro alrededor de su domicilio". Pueden ir a pasear con su familia, sacar al perro o hacer ejercicio de forma individual, aunque necesitan llevar un certificado explicando los motivos para salir en caso de control policial.

Las muertes por el coronavirus en Francia ascendían el sábado a 7.560, según los datos oficiales. Francia contabilizaba entonces 68.605 casos confirmados de contagio en todo el país.

El Gobierno reflexiona estos días sobre cómo realizar de un desconfinamiento progresivo de la población, aunque se encuentra, al igual que otros gobiernos del mundo, ante el problema de falta de mascarillas disponibles para toda la población.

Aunque la Academia de Medicina de Francia se ha mostrado a favor del uso generalizado de mascarillas, el Gobierno francés sigue dando prioridad a los enfermos y personal sanitario a la hora de distribuirlas ante la penuria de material de protección adecuado para todos.