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Cientos de personas arropan al viudo de una víctima del tiroteo de El Paso que temía quedarse solo en el funeral

Cientos de personas arropan al viudo de una víctima del tiroteo de El Paso que temía quedarse solo en el funeral

Margie Reckard, de 63 años, fue asesinada en la masacre de la ciudad fronteriza y su viudo, que no tiene más familia, hizo pública la invitación a la ceremonia sin esperar una respuesta tan masiva

Margie Reckard, de 63 años, fue asesinada en el tiroteo de El Paso junto a otras 21 personas. La masacre racista en esta ciudad fronteriza entre Estados Unidos y México segó una historia de amor más de veinte años. Su viudo, Antonio Basco, advirtió a la funeraria donde se iba a celebrar el funeral de que no tenía más familia que ella. Por ello, la empresa decidió hacer pública la ceremonia de su mujer y compartió en Facebook el evento.

Una invitación que cientos de ciudadanos hicieron suya y, a pesar del peso de la tragedia, Basco no estuvo solo en la despedida de su mujer. Tras abrir al público el funeral de su esposa, e invitar a toda la comunidad a asistir a él, la funeraria tuvo que cambiar de localización la ceremonia para hacerla en un local más grande en el que cupieran cientos de desconocidos que acudieron a despedir a Margie.

Muchos de los asistentes fueron vecinos de El Paso, pero también llegaron otros muchos desde diversas partes del país conmovidos por su historia de amor. No fue el único gesto con el que la gente quiso arropar a Antonio Basco: decenas de personas enviaron cartas, ramos y coronas de flores a una ceremonia en el que la memoria de las 22 víctimas del tiroteo estuvo más viva que nunca.

Los asistentes al funeral, que se celebró este pasado viernes, esperaron más de dos horas en la calle a pesar del calor para trasladar sus condolencias a Basco, quien visiblemente emocionado agradeció la respuesta. «Os quiero a todos», dijo. También tuvo palabras para su mujer. «Cuando la conocí era un ángel, y todavía lo es hoy», espetó.

Una de las personas que viajaron hasta El Paso fue Jordan Ballard, vecina de Los Ángeles que, según relató a Associated Press, cuando leyó la historia de Basco y Reckard se emocionó y decidió comprar un vuelo a Texas después de saber que el funeral iba a ser público.

Otros, como Angelique Tadeo, su marido Paul, y su nieta de 3 años, viajaron durante más de cuatro horas en coche desde Tucson (en el estado de Arizona) para asistir a la ceremonia. Da la casualidad que Tadeo era enfermera cuando en 2011 un hombre abrió fuego su ciudad en un tiroteo que acabó con la vida de seis personas.