Mundo

China condena al exjefe de Interpol a trece años y medio por corrupción

China condena al exjefe de Interpol a trece años y medio por corrupción

«Desaparecido» desde 2018, Meng Hongwei es el último purgado del presidente Xi Jinping y ha reconocido que aceptó sobornos por casi dos millones de euros

Ni sus dotes policiales ni su puesto al frente de un organismo internacional como la Interpol han librado al chino Meng Hongwei de las purgas del presidente Xi Jinping. Según informa este martes la televisión estatal CCTV, Meng ha sido condenado a trece años y medio por corrupción en un caso contra el que está luchando su esposa, asilada en Francia.

El Tribunal Popular Intermedio Número 1 de Tianjin, megalópolis portuaria cercana a Pekín, ha sentenciado a Meng a dicha pena de cárcel y una multa de dos millones de yuanes (261.000 euros) por haber recibido sobornos entre 2005 y 2017, cuando era viceministro de Seguridad Pública y jefe de la Policía Marítima de China. El fallo, que cifra el dinero que se embolsó en 14,4 millones de yuanes (1,8 millones de euros), ha tenido en cuenta que «Meng Hongwei ha revelado activamente abundante información que las autoridades no habían podido obtener y ha admitido los cargos y que algunos de los sobornos no se podían recuperar».

Meng, de 65 años, «desapareció» el 25 de septiembre de 2018, cuando regresaba a Pekín desde la sede de Interpol en la ciudad francesa de Lyon. Antes de que se lo tragara el «agujero negro» del régimen chino, pudo enviarle a su esposa un preocupante mensaje con el emoticono de un cuchillo. Tras dos semanas de silencio que provocaron un conflicto diplomático con el Gobierno galo, Pekín reconoció finalmente que estaba investigándolo por corrupción, la acusación más habitual para las purgas políticas.

En junio del año pasado, Meng fue juzgado y reconoció todos los delitos que se le imputaban. Después de nueve meses en una cárcel secreta y sin acceso a un abogado, sorprende que no confesara también que fue él quien asesinó a Kennedy. Por las peculiaridades de este proceso judicial, impensables en una democracia pero habituales en China, su esposa, Grace Meng, ha denunciado la connivencia de Interpol y la ha demandado ante el Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya.

Aunque este falle a su favor, es improbable que el régimen chino libere a su marido, última víctima de la campaña anticorrupción con que el presidente Xi Jinping está purgando a todo aquel que intenta hacerle sombra. Desde que tomó el poder entre 2012 y 2013, han sido castigados más de un millón y medio de cuadros del Partido Comunista, entre los que destacan 35 altos cargos del Comité Central y numerosos rivales políticos que Xi se ha quitado de en medio. Entre ellos destaca el anterior ministro de Seguridad Pública, Zhou Yongkang, quien fue superior de Meng Hongwei y en 2015 acabó condenado a cadena perpetua también por corrupción. Tras él, cayeron otros altos cargos militares acusados de conspirar contra el presidente Xi cuando relevó a su antecesor, Hu Jintao, cuya «mano derecha», Ling Jihua, también dio con sus huesos entre rejas de por vida.

Al final de esa larga lista aparece ahora Meng Hongwei, quien tenía cuatro décadas de experiencia policial en China y era una figura en pleno auge. Nombrado viceministro de Seguridad Pública en 2004, año en que también se encargó de la sección de la Interpol en China, dirigió la división antiterrorista en la convulsa región musulmana de Xinjiang y alcanzó la presidencia de dicha organización internacional en noviembre de 2016. Su designación fue saludada por la Prensa oficial como «el pleno reconocimiento» del imperio de la ley en China. Menos de un año después, Interpol celebraba su asamblea general en Pekín con el presidente Xi Jinping como anfitrión. Para oprobio de la reputación internacional china, su estrella se apagó en 2018, cuando paradójicamente se lo tragó el mismo sistema represivo que había dirigido.