Mundo

China condena a muerte a un alto ejecutivo estatal por corrupción

China condena a muerte a un alto ejecutivo estatal por corrupción

Lai Xiaomin había acumulado hasta tres toneladas de dinero recibido de sobornos

Tenía que liquidar los préstamos tóxicos de los bancos estatales y acabó acumulando en sobornos una de las mayores fortunas que se recuerdan en China. Por recibir 1.788 millones de yuanes (225 millones de euros) entre 2008 y 2018, ha sido condenado a muerte el presidente de la financiera estatal Huarong, Lai Xiaomin. Tan dura sentencia, que podrá recurrir ante el Tribunal Supremo, es una clara advertencia del régimen a los funcionarios públicos, sobre todo de empresas zombis bancarias, industriales y tecnológicas, por el alto nivel de endeudamiento que amenaza a la economía china.

Aunque Lai Xiaomin no es el primero ni será el último burócrata seducido por la corrupción, la propaganda estatal se ha cebado con él por su «extrema avaricia». Según un documental grabado por el Partido Comunista y emitido por la televisión estatal, atesoraba los fajos de billetes y otros sobornos como joyas en un apartamento de Pekín que llamaba «El Supermercado». En total, todo el dinero incautado pesaba tres toneladas, pero Lai Xiaomin no se atrevía a gastarlo «por miedo» y para dejárselo a sus hijos. Menos paternal se mostró, en cambio, acumulando también amantes: más de cien según algunas informaciones, por lo que ha sido acusado de «bígamo».

Nacido en 1962 en la pobre provincia sureña de Jiangxi, Lai Xiaomin entró a trabajar en el Banco Central de China con solo 21 años y fue ascendiendo en el escalafón dirigiendo departamentos y comisiones de supervisión y regulación. En 2009 fue nombrado presidente de la financiera estatal Gestión de Activos Huarong, encargada de gestionar deudas tóxicas y sanear bancos estatales. Pero, en su lugar, se dedicó a arriesgadas operaciones en Bolsa y a cobrar mordidas. «Los jefes que me contactaban tenían cientos de millones. Para ellos, el dinero era pan comido. Dar algo les resultaba indiferente», confesó en el documental revelando la corrupción rampante en China.

Lai Xiaomin es la última presa de la campaña contra la corrupción emprendida por el presidente Xi Jinping desde que tomó el poder entre 2012 y 2013. Aunque en ocasiones no ha sido más que una purga para eliminar a sus rivales dentro del régimen, esta vez supone un aviso a navegantes en el sector financiero. En el pasado, ya fueron condenados por aceptar sobornos otros altos cargos de los reguladores bancario y de seguros, Yang Jiacai y Xiang Junbo respectivamente, pero «solo» a penas de 18 y 11 años de cárcel.

Desde la llegada al poder de Xi Jinping en 2012, más de un millón y medio de personas pertenecientes a los cuadros dirigentes del partido comunista han sido sancionados por actividades de corrupción económica. Ayer se supo también de la condena a cadena perpetua del ex presidente del Banco Chino de Desarrrollo (BCD) especializado en la financiación de infraestructuras de China en el exterior, por un caso similar de corrupción. Hu Huaibang fue reconocido culpable de haber recibido sobornos por casi 11 millones de euros.

Ver los comentarios