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Boris Johnson sostiene que los controles aduaneros en la isla de Irlanda serán una realidad con el Brexit

Boris Johnson sostiene que los controles aduaneros en la isla de Irlanda serán una realidad con el Brexit

El primer ministro británico niega que la salida de la UE devuelva la frontera dura entre las Irlandas

El Reino Unido está preparado para ser «muy flexible» para resolver el problema de los controles aduaneros posteriores al Brexit en la isla de Irlanda, ha afirmado este martes el primer ministro británico Boris Johnson.

Johnson sostiene que «la realidad del Brexit» supondrá controles aduaneros en la isla de Irlanda después de que el Reino Unido abandone la UE, según aseguró a la BBC, pero negando que esto supondría una frontera dura sino que la trasladarían los registros a varios kilómetros de distancia.

«Si se puede tener a Irlanda del Norte como parte de una unión aduanera del Reino Unido, lo cual es claramente esencial, entonces de alguna manera tendrá que resolver el problema de los controles aduaneros», dijo Johnson a SkyNews. «El Reino Unido está muy, muy preparado para ser flexible. No queremos tener ningún tipo de controles en la frontera».

Johnson dijo que una solución podría ser tener una relación entre exportadores e importadores, con controles en cada extremo. «Eso no creo que sea oneroso, ciertamente no involucraría infraestructura, pero podría haber otras formas de hacerlo».

«Cuando Reino Unido se retire de la Unión Europea esa debe ser la situación que tengamos», ha afirmado el primer ministro británico, que afronta la recta final del proceso de salida de la Unión Europea, con la fecha del 31 de octubre a la vista.

La salvaguarda de la frontera irlandesa, el plan ideado para garantizar que no hay una frontera dura entre las dos Irlandas durante el proceso de transición, es el principal escollo para que el Parlamento británico apruebe el acuerdo de salida de la Unión Europea ratificado con los 27 en noviembre de 2018.

En el marco de la conferencia de los 'tories' en Mánchester, el primer ministro británico ha negado en una entrevista con la BBC que haya cometido irregularidades en su etapa de alcalde de Londres, cuando se concedieron subvenciones a la empresa de una amiga estadounidense, y, además, ha recalcado que sigue siendo una buena persona a pesar del Brexit.