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Vigo da portazo al megaproyecto de 1.000 millones en Porto Cabral

Vigo da portazo al megaproyecto de 1.000 millones en Porto Cabral

La promotora habla de «profunda decepción» y no descarta tirar la toalla e irse de la urbe

Luces de Navidad, sí; inversión millonaria en los montes de Cabral, no. El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ratificó hoy la negativa del consistorio olívico a autorizar la tramitación de la ordenación provisional del proyecto de Porto Cabral, que pretendía levantar una megasuperficie comercial de 580.000 metros cuadrados en una zona forestal a las afueras de Vigo, y que necesitaba del visto bueno de la administración local para seguir adelante. El regidor sostuvo la decisión en «criterios técnicos», al no constar que el promotor del proyecto poseyera la propiedad de los terrenos para los que solicitaba la recalificación urbanística, que siguen en manos de los comuneros de Cabral. Esta teórica «falta de legitimación» es el argumento esgrimido desde el Concello. «No es una decisión política, es de los técnicos de Urbanismo», reiteró Caballero.

El rechazo a la operación ya se conoció el domingo, cuando trascendió la resolución de la Gerencia Municipal de Urbanismo de Vigo, que dirige la exconselleira del bipartito María José Caride. En un comunicado, este organismo censuraba que la promotora Intu-Eurofund planteara una propuesta de ordenación para los montes de Cabral sin tener competencia para ello, y que se arrogara además la adjudicación de los terrenos, previamente a que se realizara un concurso público para los mismos. El proyecto de Porto Cabral se ha visto afectado por la particular situación que atraviesa el urbanismo vigués, con su Plan General de 2008 anulado por sentencia del Tribunal Supremo, fallo que retrotrajo el planeamiento al texto de 1993, ampliamente superado por la realidad de la ciudad. La Xunta salió al rescate de Vigo aprobando de urgencia en el Parlamento una norma que permitía tramitaciones exprés para proyectos cruciales para la urbe, como la ampliación de la planta de PSA, entre otros, y este año el Concello validó una ordenación urbanística provisional.

«Profunda decepción»

Tras conocerse la decisión del Concello, la promotora del proyecto expresó ayer «su profunda decepción (...) adoptada tras ocho años de gestiones en los que hemos estado mostrando al Ayuntamiento de Vigo nuestra máxima disponibilidad para buscar la mejor fórmula» para ejecutar una inversión que Eurofund cifraba en «1.000 millones de inversión 100% privada» y que generaría «6.450 empleos» entre los «4.450 fijos en plena explotación y 2.000 durante la fase de construcción» del megacomplejo.

La respuesta municipal «coloca al proyecto en un momento crítico», advierten los promotores, ya que «no es posible esperar por la aprobación» del nuevo Plan General de Vigo, para el que no hay fecha fijada aunque su redacción ya está adjudicada. «Abrimos un periodo de refexión sobre el futuro de una ubicación que siempre hemos considerado estratégica», en el cruce de la A-52 y la AP-9, en la zona de Liñeiriños.

La oposición de izquierdas se ha lanzado a exigir que el portazo al proyecto de Porto Cabral sea firme y que no tenga cabida, ni siquiera, en el futuro Plan General. Para Rubén Pérez (Marea de Vigo) se trataba de «anuncios delirantes y sin estudio real de miles de puestos de trabajo» mientras que el nacionalista Xabier P. Igrexas reclamó que «no se desafecte ni un solo metro de monte» y se mantenga como «reserva forestal».