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Van a robar marihuana y acaban encañonados y fotografiados y desnudos en Vizcaya

Van a robar marihuana y acaban encañonados y fotografiados y desnudos en Vizcaya

Los tres delincuentes que iban a hacer un «vuelco» de droga fueron sorprendidos y acabaron pidiendo ayuda a la Erzaintza

Fueron a por lana y salieron trasquilados como el refrán. Ocurrió en Vitoria el pasado miércoles. Los protagonistas, tres individuos de entre 20 y 22 años y con un amplio historial delictivo Llamaron muertos de miedo a la Ertzaintza esa la noche para pedir ayuda. Querían robar marihuana de una plantación situada en Carranza (Vizcaya), lo que en el argot policial de denominada hacer un «vuelco». Los traficantes les persiguieron con «varios todoterrenos» hasta hacer que se detuvieran.

Les obligaron a bajarse del Audi A-7 que conducían, les amenazaron con escopetas y hachas y les fotografiaron desnudos. Les pidieron sus DNI y les hicieron fotos también. «Si volvéis por Carranza os iremos a buscar a Vitoria», les advirtieron. Presas del pánico, llamaron a la Ertzaintza desde un bar cercano a una gasolinera. «Nos quieren matar», afirmaron, aterrorizados. No contaron la verdad, según informa El Correo.

En un primer momento, cuando los agentes les preguntaron qué había pasado, los jóvenes no dijeron nada de la droga, aunque más tarde uno de ellos acabó confesando que en el fondo del asunto se encontraba un «vuelco» de drogas frustrado.

Los ertzainas encontraron en el coche de alta gama de las víctimas un bidón de gasolina y varios trapos. Según explican fuentes policiales, los traficantes suelen recurrir a estos objetos para tratar de disimular el olor a marihuana dentro del coche. Suelen empapar los trapos con gasolina y los colocan en los laterales de las puertas. De esta manera, tratan de amortiguar el olor en el caso de que sean parados en un control policial.

Entre dos mil y tres mil euros por kilo

Justo al día siguiente de la llamada, la Ertzaintza destapó en una zona cercana, un paraje montañoso, más de cien plantas de «maría» de unos dos metros de altura cada una. En las inmediaciones de la plantación, se encontraron dos cámaras de vigilancia.

Este negocio ilícito proporciona cuantiosos beneficios: los traficantes pueden sacar entre 2.000 y 3.000 euros por cada kilo de droga.

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