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Turismo veraniego por Madrid: once villas para descubrir la región de las siete estrellas

Turismo veraniego por Madrid: once villas para descubrir la región de las siete estrellas

La Comunidad propone un recorrido estival para descubrir los municipios más pintorescos

La bandera de la Comunidad tomó del escudo de la capital las siete estrellas del antiguo concejo de Madrid sobre un fondo rojo carmesí. Una sinécdoque –poniendo a su gran ciudad como emblema de toda la región– que, sin embargo, no hace justicia con otras muchas villas que han hecho grande los dominios castellanos que limitan las provincias de Toledo, Guadalajara, Cuenca, Segovia y Ávila –de ahí, que las estrellas sean de cinco puntas, según la tradición–. Con el objetivo de descubrir esos grandes municipios, al menos en lo que a patrimonio y belleza paisajística se refiere, el Gobierno regional ha elaborado una guía de turismo en la que se destacan once pueblos pintorescos: Manzanares El Real, Patones, San Martín de Valdeiglesias, Torrelaguna, Villarejo de Salvanés, Buitrago del Lozoya, Chinchón, Colmenar de Oreja, Navalcarnero, Nuevo Baztán y Rascafría.

Destinos singulares, por el valor reconocido de su patrimonio cultural y arquitectónico, así como por conservar su «autenticidad rural» que la Comunidad invita a descubrir, a propios y foráneos, durante estos días estivales. El programa reseña, además, las infraestructuras turísticas que convierten a estas once villas en «destinos de calidad». «Campo, lugares de paz, de buen comer, de naturaleza íntima, a tan solo un paso de la gran ciudad. Madrid no sería Madrid sin la Sierra de Guadarrama y sin los ríos que la bañan: el Lozoya, Manzanares, Henares, Jarama o Tajuña, entre otros, que crean un contraste entre valles y montañas», explican fuentes del Ejecutivo regional.

«Hay todo un universo más allá de la urbe, de la Gran Vía, de los museos y de los barrios, castizos y modernos, llenos de vida», expone la guía –disponible en https://turismomadrid.es– . La primera de las paradas que propone es Manzanares El Real. A 54 kilómetros de la Puerta del Sol se encuentra el mejor castillo conservado de Madrid. Un lugar «mágico» a los pies de La Pedriza, el enorme batolito granítico de la sierra de Guadarrama.

Montañas también, pero en este caso «de fe y de arte», son las que rodean a Rascafría. Este pequeño municipio de la región da cobijo a la que fue la primera cartuja castellana, fundada en el siglo XIV: el Monasterio de El Paular. Tras años de reformas, la actual abadía benedictina ofrece al visitante un centro de interpretación. Sus monjes gestionan además un espacio de espiritualidad para aprender a «disfrutar del silencio».

Patones de Arriba - Comunidad

Recóndito –tanto que, sus vecinos presumen de no haber sido encontrados por Napoleón durante la invasión francesa–, Patones de Arriba ofrece uno de las estampas más singulares de la Comunidad. Casas de piedra y tejados de pizarra se mimetizan con el paisaje natural. La arquitectura cobra protagonismo en pueblos como Torrelaguna –cuna del Cardenal Cisneros y de Santa María de la Cabeza– con un rico patrimonio en el que sobresale la iglesia de Santa María Magdalena, ejemplo de la arquitectura gótica madrileña. Sus calles –como las de Chinchón– fueron escenario de cine: «Cary Grant vivió aquí su “Orgullo y pasión” con Sofía Loren», destacan en la guía turística.

El peluquero de Picasso

Entre las sorpresas que guardan rincones tan pequeños como Buitrago del Lozoya está el Museo de la Colección Eugenio Arias, el peluquero de Picasso. El genio de Málaga le regaló 60 de sus obras que se pueden visitar en de forma gratuita, también durante el verano, mientras se pasea entre las murallas de su fortaleza medieval. Pero no solo de la contemplación vive el hombre, los amantes de la gastronomía, y sobre todo del vino, tienen una parada obligatoria en tres de estas singulares villas: Villarejo de Salvanés, Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias.