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Tres jóvenes asaltan por la espalda a una mujer de 51 años en el lago de la Casa de Campo

Tres jóvenes asaltan por la espalda a una mujer de 51 años en el lago de la Casa de Campo

Los presuntos autores, de rasgos árabes y entre 17 y 21 años, atacaron a su víctima por la espalda

A Marta (nombre ficticio) no le gustó el aspecto de los tres jóvenes con los que se acababa de cruzar. Miró de reojo y los vio ahí, sentados en un banco, a la entrada de la zona del lago de la Casa de Campo. El sol hacía horas que había desaparecido y la densa niebla –caída el pasado miércoles en Madrid– añadía una estampa más inquietante a la escena. Presa del miedo, optó por enfilar el camino hacia un lugar algo más concurrido. Sin embargo, al alcanzar las proximidades del restaurante La Bicicleta volvió a toparse con ellos. Marta decidió entonces dar media vuelta, percatándose por primera vez de que sus temores eran algo más que simples sospechas. Consciente de que la seguían, alcanzó una zona iluminada desde la que poder «controlar» la situación. Comprobó que sus inesperadas sombras cambiaban de rumbo en dirección a un quiosco de la orilla del lago. Las pulsaciones bajaban por momentos. Desde lejos, intentó situarlos con la vista, pero al ver que no salían del puesto, emprendió la marcha creyéndose segura. Craso error, acababa de caer en su trampa.

Unos metros más adelante, a la altura del conocido restaurante Urogallo, Marta fue abordada. Por la espalda, sin posibilidad de reacción. Los jóvenes, de rasgos árabes y no más de 21 años, la tiraron al suelo. El primer objetivo era el teléfono móvil que la víctima, de 51 años, llevaba sujeto a su mano con una anilla pegada a la carcasa. Fue entonces cuando Marta, que hasta ser asaltada mantenía una conversación telefónica con una amiga, comenzó a gritar desesperada: «¡Socorro, ayuda C..., me están robando, llama a la Policía!». Con el terminal arrancado de cuajo, los autores del robo –al menos dos de los tres individuos que la perseguían, según reflejó en la denuncia– se lanzaron a su cuello. ¿El segundo intento de pillaje? Un collar de piedras semipreciosas valorado en 300 euros.

Pero Marta no estaba dispuesta a rendirse. Sin pensárselo, soltó varias patadas a fin de quitárselos de encima. El escándalo asustó a los malhechores, que emprendieron la huida a la carrera sin conseguir el ansiado collar. La afectada trató de buscar ayuda en dirección opuesta, encontrándose con un grupo de «runners». Tras dar la voz de alerta a la Policía, una patrulla de agentes municipales se presentó en el enclave para asistir a la víctima, aquejada de una contusión en el hombro derecho. Superado el mal trago, se desplazó por su propio pie al Hospital Gregorio Marañón para ser atendida y, con el parte de lesiones bajo el brazo, interpuso después la correspondiente denuncia.

En la misma, la mujer señala que los presuntos autores tienen entre 17 y 21 años, son de complexión delgada y con estaturas no superiores a los 1,80 metros. El día de autos, los tres vestían de negro y hablaban en árabe continuamente; un detalle, este último, por el que los vecinos de la zona sospechan que puedan estar acogidos en el antiguo albergue juvenil Richard Schirrmann, convertido desde enero de 2019 en un centro de emergencia para los menores extranjeros no acompañados llegados a la región.

Hasta el mes de julio, la delincuencia en el interior del mayor pulmón verde de la capital se había incrementado significativamente con una veintena de «mataleones» –una técnica de estrangulamiento hasta que la víctima pierde la conciencia para quitarle sus pertenencias– y más de diez robos cometidos a punta de navaja. El aumento de estos hechos delictivos ha golpeado duramente a una de las zonas turísticas por antonomasia. Por ello, cada vez son más las voces que piden el cierre de una residencia, situada en el ojo del huracán por la oleada de robos y agresiones acaecida desde su instauración.

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