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Puigdemont entierra «La Crida», el partido que creó para vaciar el PDECat presionar a ERC

Puigdemont entierra «La Crida», el partido que creó para vaciar el PDECat presionar a ERC

La formación nunca llegó a presentarse por sí mismo a unas elecciones pero fue útil para las estrategias urdidas desde Waterloo

Puigdemont lanzó «La Crida» en 2018 con la voluntad de emprender una OPA hostil contra el conjunto del independentismo. Para ello diseñó un partido con aspecto de «movimiento» y más épica que ideología. Acto seguido, conminó a la CUP, Esquerra y al PDECat a sumarse a su nuevo instrumento. Los primeros se negaron a participar en el blanqueamiento de la vieja CDC, los segundos desdeñaron la enésima envolvente neocovergente y los últimos esquivaron como pudieron una invitación pensada para vaciar los restos pujolistas de cuadros y militantes.

Esta semana, casi el 55% de los «asociados» de La Crida (unos 6.000 militantes al corriente de pago) participaron en una votación en la que el 94% avaló disolver la formación y quedarse como una «fundación política» ligada a Junts per Catalunya, el último -y aparentemente definitivo- intento del expresidente fugado para dotarse de un partido a su medida que deje atrás la herencia manchada de corrupción de Convergència.

Por el camino queda el escaso recorrido real de un partido que nunca llegó a presentarse por sí mismo a unas elecciones pero que fue útil para las estrategias urdidas desde Waterloo (Bélgica). Por un lado, sirvió para presionar a ERC con reiterativas ofertas de unión electoral que los de Oriol Junqueras rechazaron ante el enfado de parte del electorado soberanista. Asimismo, supuso una plataforma ideal para el pulso entre Puigdemont y su partido, el PDECat, que vio impotente como cientos de sus regidores, cargos y alcaldes exhibían sin complejos su afección a «La Crida». Una división que se completó este verano, cuando Puigdemont rompió el carnet del PDECat.

Ahora, el plan del expresidente fugado y de su mano derecha en Lledoners, Jordi Sánchez (quien presidía este partido lanzado en el primer aniversario de la DUI aprobada en el Parlament tras el 1-O), es darle un uso a la enésima entidad independentista. «No dudéis que el patronato de la fundación seguirá siendo leal a los principios que nos llevaron a La Crida», se limitó a apuntar Sánchez en los días previos a la votación que ha supuesto la disolución del proyecto. Ayer, el secretario general de la formación, el excomunista Antoni Morral, se comprometió a «reconducir» el partido en una fundación y afirmó que el proyecto salía «reforzado».

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