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Pegamento para el bloque de investidura en el momento justo

Pegamento para el bloque de investidura en el momento justo

Los socialistas creen que cualquier decisión que tome Casado les beneficiará a futuro

El Gobierno prepara la moción de censura de Vox con la tranquilidad de que no prosperará. Y en un equilibrio justo entre no saberse protagonistas, con el foco puesto en la relación del PP con Vox, y la posibilidad de utilizar la cuestión para sus intereses.

En Ferraz y en Moncloa se interpreta este episodio como un reflejo fiel de su estrategia política, centrada en construir la idea de que la oposición al Gobierno se construye en torno a Vox y su discurso. Por eso, en su intervención Sánchez se ha preparado para concederle importancia y trascendencia. Como reflejo de una «amenaza real».

Pero la moción de censura de Vox no solo es positiva para el Gobierno porque da carta de naturaleza a su estrategia, sino porque además las piezas han ido encajando para terminar produciéndose «en un momento perfecto», como expresa un dirigente socialista. Se refiere a la cercanía con el momento clave de la legislatura; la votación de los Presupuestos Generales del Estado. Aunque en el Ejecutivo se esfuerzan en trasladar la idea de que las cuentas van a salir adelante en cualquier caso. «Los partidos saben discernir, PNV y ERC no nos van a regalar nada por esta moción de censura en concreto», reflexiona un dirigente socialista que, no obstante, sí reconoce que la existencia de Vox es «un pegamento» para mantener cohesionado el bloque de investidura a medio plazo.

«Cualquier cosa que haga Casado tiene costes para él»

Aglutinar la alianza en torno al Gobierno es un plano. El otro es contribuir al desgaste de Pablo Casado. En público el mensaje es de mucha solemnidad y gravedad. «Le exigimos a Pablo Casado que vote "no" a la moción de censura de Vox. Que vote junto al resto de fuerzas democráticas para decirle "no" a la extrema derecha y para decirle definitivamente "sí" a la moderación», dijo ayer José Luis Ábalos, secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes. «Cualquier cosa que haga Casado tiene costes para él», se congratula otro miembro del Gobierno.

En caso de que Casado opte por el voto contrario, los socialistas saben que se abriría una pugna en la derecha y que el PP podría tener problemas con algunos cuadros y electores que no entenderán que no se vote a favor de censurar al Gobierno. Pero a la vez reflexionan que si votase a favor, algo descartado por el PP, les «pondría demasiado fácil la réplica» al poder señalar a Casado como subalterno de Vox.

Y si se abstiene «corre el riesgo de no contentar ni a unos ni a otros». El PSOE obvia que una abstención fue precisamente lo que ellos votaron en la moción de censura de 2017 presentada por Podemos. Pero se excusan por varias cuestiones. Primero, porque en esa moción «daban los números, no era un jueguecito», por lo que «solo podía liderarla el PSOE», como terminaría sucediendo en 2018.

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